Elena Rybakina (5ª del ranking WTA), campeona del Australian Open 2026, nació y creció en Moscú, Rusia. A lo largo de su infancia se formó como gimnasta y patinadora sobre hielo, dos de las disciplinas más populares en su país de origen.
Sin embargo, los juicios sobre su estatura la hicieron
renunciar al sueño inicial para encaminarse en un nuevo reto: convertirse en
tenista profesional.
"Mi papá me introdujo en el tenis a los seis años. Antes, hacía gimnasia y patinaje sobre hielo con mi hermana. Pero debido a mi estatura (1.84 m) dijeron que no podía ser profesional. Así que nos separamos. Una sería profesional y otra lo haría sólo por diversión", recordaba Lena en una entrevista con la WTA.
"Entonces, mi padre sugirió que intentara con el tenis
porque él ama ese deporte. Intentó competir cuando tenía 20 años. Así fueron
mis inicios en el tenis". Y lo que en dos disciplinas se había convertido
en una desventaja, terminó transformándose en una gran ventaja para su
desarrollo como tenista. En sus épocas como juvenil llegó a posicionarse como
la N°3 del mundo, ganó seis títulos -incluyendo el Campeonato Internacional de
Italia perteneciente a la máxima categoría- y sumó semifinales en Roland Garros
y en el Australian Open.
Justamente en sus años como junior, Rybakina tomó dimensión
real sobre las posibilidades de convertirse en profesional. "No jugaba
bien cuando estaba en la academia. Perdía en las primeras rondas y mis amigas
hacían semifinales y finales. Pero cuando comencé a competir en los torneos
juniors, especialmente en la clasificación de un ITF de Grado 3, avancé y gané
el torneo. Después de eso sentí confianza para arrancar a competir más".
Pese a los excelentes resultados deportivos, su padre insistió a Elena para que estudie una carrera universitaria. Entonces, frente a las dificultades económicas que atravesaba la familia, apareció la oferta de la Federación de Tenis de Kazajistán. "Ellos creyeron en mí cuando no era tan buena", recuerda quien en 2018 oficializó su cambio de ciudadanía para comenzar a competir en torneos internacionales en representación del país asiático.
Un año después, Rybakina se estrenó como campeona en el
circuito femenino ganando el WTA 250 de Bucarest ante la local Patricia Maria
Tig. Tres años después, se presentó ante la atenta mirada del mundo haciendo
historia en nombre de Kazajistán al convertirse en la campeona de uno de los
eventos más prestigiosos del deporte: Wimbledon.
Ya firmemente establecida entre las mejores, dejando atrás algunos períodos atravesados por lesiones y polémicas referidas a su equipo, desembarcó en Melbourne como la quinta preclasificada y, después de dos semanas de grandísimo desempeño, superó en la definición a Aryna Sabalenka, número uno y bicampeona del Australian Open, por 6-4, 4-6 y 6-4 levantando su segundo Grand Slam.
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