Después de cuatro meses sin competir por la lesión en su muñeca derecha
Carlos Alcaraz ya tiene fecha y lugar para volver a
competir. Después de más de cuatro meses apartado del ATP Tour por la lesión en
la muñeca derecha que frenó en seco su temporada en Barcelona, el murciano
confirmó este jueves a través de sus redes sociales que estará en el US Open.
Nueva York será finalmente el escenario elegido para poner fin al periodo de
inactividad más largo de su carrera profesional.
Alcaraz regresará precisamente al torneo donde todo empezó a
cambiar para él. En Flushing Meadows conquistó en 2022 su primer título de
Grand Slam y alcanzó por primera vez el No. 1 del PIF ATP Rankings. Y allí
regresó a lo más alto el año pasado, derrotando a Jannik Sinner por para
conquistar su segunda corona del US Open. Esta vez aterrizará en Nueva York con
una misión diferente: volver a sentirse tenista después de cuatro meses sin
competir y defender el título que levantó hace prácticamente un año.
El camino hasta poder confirmar su presencia ha sido largo.
Alcaraz no disputa un partido oficial desde el pasado 14 de
abril. Entonces superó a Otto Virtanen en su estreno en el Barcelona Open Banc
Sabadell, pero los problemas en la muñeca derecha terminaron obligándole a
retirarse del torneo antes de disputar la segunda ronda. Lo que inicialmente
podía parecer un contratiempo puntual terminó convirtiéndose en una lesión
mucho más delicada de lo previsto.
Desde entonces, cada decisión ha estado marcada por la
prudencia.
Primero desapareció Madrid de sus planes. Después llegaron
Roma y Roland Garros. El propio Alcaraz explicó entonces que las pruebas
médicas aconsejaban no asumir riesgos y esperar a comprobar cómo evolucionaba
la muñeca antes de establecer una fecha concreta para el regreso. París fue
especialmente doloroso: el español debía defender las dos últimas coronas de
Roland Garros, pero terminó renunciando.
La hierba tampoco consiguió traerle de vuelta.
El 19 de mayo confirmó que no estaría ni en Queen’s ni en
Wimbledon. La recuperación avanzaba, pero todavía no estaba preparado para
competir. La decisión le impidió disputar dos torneos donde había construido
una relación especial durante las últimas temporadas: dos veces campeón en
Queen’s y otras dos en Wimbledon, donde en 2025 había alcanzado además su
tercera final consecutiva.
El calendario siguió avanzando sin él.
Canadá no pudo contar con su presencia y, a principios de
agosto, Alcaraz renunció también al torneo de Cincinnati porque la muñeca
todavía no estaba preparada para soportar las exigencias de la competición.
La lista de ausencias explica la magnitud del parón.
Madrid, Roma, Roland Garros, Queen’s, Wimbledon, Canadá y
Cincinnati. Toda la parte europea de la temporada de tierra desde Barcelona, la
gira completa de hierba y prácticamente toda la preparación norteamericana
sobre pista dura.
Nunca había pasado tanto tiempo fuera.
A finales de julio ya había superado los 100 días sin
disputar un encuentro oficial, el periodo de inactividad más largo desde que
comenzó su carrera profesional. Cuando vuelva a ponerse delante de un rival en
Nueva York habrán transcurrido más de cuatro meses desde aquella última
aparición en Barcelona.
Pero las últimas semanas han ido cambiando progresivamente
el escenario.
Después de una primera parte de la recuperación mucho más
conservadora, Alcaraz comenzó a aumentar las cargas de trabajo en Murcia.
Primero aparecieron ejercicios físicos, carrera y entrenamientos en pista
todavía protegiendo la muñeca. Después llegaron los golpeos con la derecha y,
poco a poco, sesiones de mayor intensidad. A finales de julio ya publicó
imágenes trabajando de nuevo ese golpe para comprobar la respuesta de la
articulación.
El último examen ha sido considerablemente más exigente.
Durante estos días ha compartido pista en Murcia con Holger
Rune. Los dos han trabajado juntos en la Real Sociedad Club de Campo Murcia,
elevando el nivel competitivo de unas sesiones que han permitido a Alcaraz
probar su muñeca frente a un jugador de primer nivel antes de tomar la decisión
definitiva sobre Nueva York. Las imágenes mostraron al español moviéndose con
intensidad y aumentando progresivamente la exigencia de sus golpes y del
servicio.
No es lo mismo entrenar que competir.
Ese será precisamente el gran interrogante que acompañará su
llegada al US Open.
Alcaraz aparecerá en Flushing Meadows sin ningún partido
oficial desde abril y directamente en un torneo al mejor de cinco sets. Su
primer partido será ya un Grand Slam. Y no uno cualquiera.
Nueva York ocupa un espacio fundamental en la carrera del
murciano. Antes incluso de convertirse en campeón, el US Open había servido
para anunciar su llegada. En 2021 alcanzó los cuartos de final siendo todavía
un adolescente. Un año después regresó para protagonizar una de las actuaciones
más memorables de los últimos tiempos, sobrevivió a tres encuentros
consecutivos a cinco sets y derrotó a Casper Ruud en la final. Tenía 19 años.
Aquella noche ganó su primer Grand Slam y se convirtió también en el No. 1 más
joven de la historia del PIF ATP Rankings.
Tres años después volvió a salir campeón.
Alcaraz completó un US Open 2025 extraordinario, alcanzando
la final sin ceder un solo set y superando a Novak Djokovic en semifinales.
Allí volvió a encontrarse con Sinner en el tercer duelo consecutivo entre ambos
por una corona de Grand Slam. El español ganó en cuatro mangas, conquistó su
sexto grande y recuperó además el No. 1 mundial.
Por eso su regreso tiene algo de vuelta al origen.
Alcaraz no sabe todavía qué versión podrá ofrecer después de
semejante periodo de inactividad. Cuatro meses sin competir dejan preguntas que
ningún entrenamiento puede responder completamente. La muñeca deberá soportar
servicios, derechas, partidos largos y la repetición de esfuerzos que exige
sobrevivir durante dos semanas en un Grand Slam.
Tampoco habrá demasiado margen para encontrar el ritmo.
Pero después de meses en los que cada actualización sobre su
estado físico estuvo acompañada por una incógnita, este jueves apareció por fin
la certeza que esperaba el circuito.
Carlos Alcaraz vuelve.
Lo hará en el mismo lugar donde levantó por primera vez un
Grand Slam, donde descubrió qué significaba ser No. 1 del mundo y donde hace un
año volvió a quedarse con el último grande de la temporada.
Desde Barcelona hasta Nueva York habrá pasado más de cuatro
meses esperando.
Ahora le toca volver a jugar a tenis y, de paso, intentar
defender su corona.