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lunes, 1 de junio de 2026

Cinco objetivos para Rafa Jódar en los CF de Roland Garros

 



El español se medirá por primera vez a un Top 10 en Grand Slam


Rafael Jódar se ha convertido en un protagonista absoluto en Roland Garros, donde este martes medirá a Alexander Zverev buscando una plaza en las semifinales. 


La irrupción del madrileño es una de las grandes historia de la temporada 2026, un curso ya marcado por la llegada del talento joven con una fuerza meteórica ante la élite del deporte. El Grand Slam de la arcilla está asistiendo a la frescura de un grupo de jugadores en pleno ascenso, con la figura de Jódar como referente de primer orden. ‘¡Vamos, Rafa!’, un cántico icónico en la capital francesa, ha recuperado todo el sentido de manera inmediata.


Estos serían algunos factores que rodearán el partido del #NextGenATP español en los cuartos de final de París.

 

Primera visita a una central de Grand Slam

El componente escénico será un factor especial para Jódar, que conocerá este martes uno de los puntos más emblemáticos del deporte. El español competirá sobre la arcilla de la Court Philippe-Chatrier, donde vivirá la primera experiencia de su carrera en una pista central de Grand Slam. Será el momento de conocer uno de esos escenarios donde los grandes iconos forjaron su leyenda, una cancha con la que ha soñado desde que empuñara la raqueta siendo apenas un niño. Tras una gira de tierra batida de adaptación a grandes escenarios, llegando a pisar el Estadio Manolo Santana de Madrid o el Campo Centrale de Roma, el español subirá la apuesta en la pista más fotografiada de París. Después de completar una remontada suprema en la Court Suzanne Lenglen este domingo, Jódar afronta una verdadera prueba de frialdad en un escenario único: el que pone la Copa de los Mosqueteros a disposición de sus candidatos.

 

Primer duelo Top 10 en Grand Slam

La verdadera prueba de fuego que tendrá entre manos. Las cinco mangas sobre arcilla ante uno de los mejores jugadores del mundo serán el termómetro para el juego del español. En mitad de una temporada de eclosión formidable, Jódar ha acumulado tres partidos ante figuras Top 10 (1-2), conociendo de primera mano el ritmo de los tenistas más estables del vestuario. Sin embargo, hacerlo en un Grand Slam será un prueba sin precedente para el joven prodigio madrileño. Ganar torneos históricos en el tenis exige superar esta prueba de manera habitual, incluso en múltiples ocasiones dentro de un mismo evento. El partido tendrá múltiples lecturas antes de saltar a la pista: prueba de aprendizaje, reto de madurez, desafío a su resistencia mental,… Cualquier enfoque conllevará una lectura común: la necesidad de resistir durante muchos minutos la fortaleza de un líder del vestuario. El No. 3 del mundo espera al otro lado de la red, en un partido donde el final no estará a la vista al conectar el primer golpe.

 

Plaza virtual en las Nitto ATP Finals

La irrupción de Jódar en 2026 está alcanzando límites difíciles de prever y un dato sirve para resumir esta realidad: si consigue vencer a Zverev este martes, virtualmente ocupará una plaza de acceso directo a las Nitto ATP Finals. Con cinco meses completos de temporada ya en las piernas, el hito no sería fruto de un brillo puntual, sino la consecuencia directa de una regularidad establecida en los mayores eventos del circuito. Gracias a su irrupción en Roland Garros, Jódar ha escalado del No. 17 al No. 9 de la PIF ATP Live Race To Turin, convirtiéndose en un candidato real a disputar la copa de maestros por primera vez en su carrera. Hace apenas unos meses, el español fue uno de los protagonistas en las Next Gen Finals que pusieron el broche a la temporada 2025. La transición para competir ante los mejores talentos del deporte, una misión que suele conllevar años de experiencia, ha sido un escalón de dominio inmediato para el madrileño.

 

Llegada al Top 20 mundial

Un año atrás, Jódar se encontraba disputando eventos del ATP Challenger Tour, sobre superficie dura en Estados Unidos, a las puertas de ingresar en el Top 700 del PIF ATP Rankings. Un universo completamente alejado de la arcilla de Roland Garros. El español, que comenzó la gira de tierra batida como No. 89 mundial, se encuentra a una victoria de garantizar su aterrizaje entre los 20 mejores tenistas del mundo. Un triunfo este martes ante Zverev le colocaría, además, como segunda raqueta de La Armada, solamente por detrás de Carlos Alcaraz. Este crecimiento tendría una consecuencia evidente mirando a corto plazo en el calendario ATP Tour: Jódar tendría potencial para parte como cabeza de serie en cualquier evento de la segunda mitad de la temporada, sin puntos a defender en ninguno de ellos. Si la eclosión mostrada en los últimos meses ha sido vertiginosa, el madrileño tendría una potente carta guardada para seguir multiplicando su peso en el vestuario camino de la primera línea.

 

Tras hitos únicos de Nadal de París

Jódar aspira a pisar una semifinal de Roland Garros antes de cumplir los 20 años, un hito que solamente Rafael Nadal logró para el tenis masculino español en la Era Abierta (desde 1969). Colocarse entre los últimos cuatro aspirantes a la Copa de los Mosqueteros, algo que exige una experiencia inmensa en un deporte agotador, es una hazaña que el madrileño ya tiene apenas a un paso de distancia. Otra gesta podría unir este viernes Jódar con la leyenda de Manacor: conseguir escalar hasta la penúltima ronda en su primera visita al torneo. Ningún otro hombre español consiguió un éxito tan inmediato en el Grand Slam de tierra batida, una realidad que sirve para colocar en perspectiva la irrupción que aspira a completar en la capital francesa.

domingo, 31 de mayo de 2026

Rafa Jódar mantiene la tradición española en Roland Garros



La Armada siempre ha contado con un cuartofinalista desde 1996


Hay que remontarse treinta años atrás para encontrar un cuadro de Roland Garros sin españoles en cuartos de final. Y esta temporada no será una excepción. De la mano de Rafael Jódar, que derrotó este domingo en cuarta ronda a su compatriota Pablo Carreño Busta por 4-6, 4-6, 6-1, 6-2, 6-2, la Armada se garantizó un representante entre los ocho mejores del torneo.

 

Fue en la edición de 1996, cuando el tenis español se quedó en blanco. Después de tres años consecutivos, en los que Sergi Bruguera completó grandes actuaciones con dos títulos (1993, 1994) y una presencia más en semifinales (1995), al año siguiente el catalán cedió en la segunda ronda frente al No. 1 Pete Sampras en cinco sets. De los 14 españoles que partieron en primera ronda en el cuadro principal, Francisco Clavet —único superviviente en octavos de final— no pudo avanzar frente al favorito No. 6 Yevgeny Kafelnikov.

 

Desde entonces, se estableció una racha que aún no conoce fin. En 1997, Bruguera regresó a la última ronda en París, aunque esta vez no pudo con Gustavo Kuerten. Y una temporada después, Carlos Moya derrotó Alex Corretja en la final. En 1999, fue el mismo Corretja la figura más destacada, avanzando a cuartos de final, mientras que en el año 2000, Juan Carlos Ferrero se quedó a las puertas de la final.

 

El siglo XXI vio a España levantar un imperio en la Philippe-Chatrier. En 2001, Corretja acarició el título frente a Kuerten. En 2002, Alberto Costa superó a Ferrero en la final, mientras que en 2003, el propio Ferrero levantó su primer Grand Slam. En 2004, Moyà sobrevivió en una edición dominada por el tenis argentino, con tres semifinalistas de esta nacionalidad (Gastón Gaudio, Guillermo Coria y David Nalbandian.

 

Y, a partir de 2005, surgió el nombre propio que ha marcado una Era no sólo en este torneo si no la historia de este deporte: Rafael Nadal. El manacorí escribió las páginas más brillantes de su reinado sobre tierra batida, conquistando 14 Copas de los Mosqueteros entre 2005 y 2022. En las únicas ediciones que no lo hizo, el mismo Nadal y Ferrer llegaron a cuartos en 2015; Albert Ramos Viñolas lo consiguió en 2016 y tanto Nadal como Alejandro Davidovich Fokina lo lograron en 2021.

 

Entre 2023 y 2025, Carlos Alcaraz tomó el testigo de Nadal, llegando a una semifinal y recogiendo la corona de campeón en los dos años siguientes (2024-25). Pero esta vez, el murciano no pudo viajar a París para defender el título por lesión. En ese escenario, el tenis español no quedó huérfano, porque tanto prometedora raqueta de 19 años, Jódar, como el experimentado Carreño Busta aseguraron un cuartofinalista en 2026.

 

Además, el #NextGenATP se sitúa ahora como líder de la temporada en victorias sobre tierra batida, la primera vez que disputa esta gira en el ATP Tour. El madrileño de 19 años, con un índice de victorias y derrotas Infosys ATP de 19-3, supera los 18 partidos ganados en la superficie que contempla Jannik Sinner.

 

Más victorias sobre tierra batida en 2026

Rafael Jódar: 19-3

Jannik Sinner: 18-1

Luciano Darderi: 17-9

Casper Ruud: 16-4

Alexander Zverev: 16-4

 

De esta forma, Jódar se convirtió en el cuarto español menor de 20 años en llegar a cuartos de final de Roland Garros en la Era Abierta, siguiendo los pasos de A. Costa (19) en 1995, Nadal (18) en 2005 y Alcaraz (19) en 2022.

 

¿Sabías que…?

El tenis español ha contado con, al menos, un representante en cuartos de final en el cuadro masculino en 33 de las 34 ediciones más reciente de Roland Garros.


La nueva joya del tenis se metió en los cuartos de final de Roland Garros, igualando la marca de Federer, Nadal y Djokovic

 


Jódar escaló virtualmente hasta el 22° puesto del ranking mundial ATP. 


Meses inolvidables aquellos que está viviendo el español Rafael Jódar (29°), quien pasó de competir en el circuito Challenger a convertirse en la nueva joya del tenis, confirmando su gran momento al vencer a su compatriota Pablo Carreño Busta (89°) por 4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2, meterse en los cuartos de final de Roland Garros 2026 y alcanzar una marca de Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic.

 

Después de derrotar a Aleksandar Kovacevic (67°), James Duckworth (82°) y Alex Michelsen (42°) en las fases previas, el madrileño, de 19 años y debutante en el Tour en el inicio de la vigente temporada, saltó este domingo a la court Suzanne Lenglen para citarse ante un jugador de mayor experiencia como el gijonés, de 34, ex número 10 del mundo y medallista olímpico, quien dictaría el ritmo del partido para adelantarse 2-0 en sets e ilusionarse con clasificar por tercera ocasión entre los ocho mejores en el evento francés.

 

Sin embargo, el reciente campeón del ATP 250 de Marrakech, que también venía de destacadas performances en el ATP 500 de Barcelona, y los Masters 1000 de Madrid y Roma, exhibiría una magnífica reacción para romper seis veces el servicio rival, ganar 18 de los 23 games posteriores y acceder a cuartos de final en su estreno absoluto en el Grand Slam parisino, algo que solo habían conseguido 12 tenistas hasta el momento, destacándose Mats Wilander, Juan Carlos Ferrero, Nadal y Jannik Sinner.

 

Por otro lado, el pupilo de su padre, el cual también se transformó en el jugador con más triunfos sobre polvo de ladrillo en el actual calendario, superando los 18 éxitos del italiano Sinner, se convirtió en el octavo adolescente en avanzar a la instancia en cuestión en Roland Garros en el siglo XXI, luego de los mencionados Federer (2001), Nadal (2005) y Djokovic (2006), el lituano Ernests Gulbis (2008), Sinner (2020), su coterráneo Carlos Alcaraz (2022) y el danés Holger Rune (2022).

 

En pos de seguir haciendo historia, el participante en la pasada edición de las Next Gen Finals, que escaló virtualmente hasta el 22° puesto del ranking ATP, enfrentará al ganador del duelo entre el alemán Alexander Zverev (3°), máximo favorito al título, y el lucky loser neerlandés Jesper De Jong (106°).


sábado, 30 de mayo de 2026

LA SECCIÓN DE JORGE MIR MAYOR. "Si el cuerpo se rompe, se apaga todo".

 


Málaga, 30 de mayo de 2026

Por Jorge Mir Mayor








Un tenista puede tener la mejor derecha, el mejor revés y una cabeza privilegiada. Pero si el cuerpo se rompe, se apaga todo.


El físico no sirve solo para correr más. Sirve para seguir compitiendo cuando hace calor, cuando falta aire, cuando las piernas pesan y cuando la mente empieza a confundirse.




Por eso, lo que hoy parece imposible en la preparación física debe convertirse en difícil; lo difícil, en rutina; y la rutina, en una ventaja competitiva.


El tenis no perdona: si el cuerpo no sostiene al jugador, el talento no puede expresarse. 


Saludos. Jorge Mir Mayor

Coco Gauff ve la defensa del título de Roland Garros terminada en tercera ronda por Anastasia Potapova

La número 4 del mundo se convirtió en La última campeona de un torneo importante en caer antes de la segunda semana del Grand Slam sobre tierra batida.

 

Primero fue Elena Rybakina. Luego Jannik Sinner. Novak Djokovic hizo lo propio.Y ahora Coco Gauff.

 

La vigente campeona de Roland Garros fue la última poseedora de un título de Grand Slam en ser eliminada en la primera semana del torneo sobre tierra batida, al caer derrotada el sábado ante Anastasia Potapova. Gauff lideró el último set por 3-1, pero Potapova reaccionó y salvó dos puntos de quiebre cuando el marcador estaba 3-3.

 

La cabeza de serie número 28 se adjudicó la victoria por 4-6, 7-6 (1), 6-4 cuando su oponente, cabeza de serie número cuatro, falló un golpe en la línea de fondo, poniendo fin al partido de tercera ronda tras dos horas y 37 minutos.

 

Anteriormente, en la cancha Philippe Chatrier, Diane Parry eliminó a la sexta cabeza de serie, Amanda Anisimova, con una victoria por 6-3, 4-6, 7-6 (10-3).

 


Cerúndolo gana ante Landaluce el tercer partido más largo de la historia de Roland Garros

 




El argentino venció a Martín Landaluce en casi seis horas de encuentro


Juan Manuel Cerúndolo necesitó 5 horas y 58 minutos para alcanzar por primera vez los octavos de final de un Grand Slam, el tercer partido más largo de la historia de Roland Garros. 


Casi seis horas para cruzar una frontera que su carrera llevaba tiempo buscando. Casi seis horas para imponerse a Martín Landaluce por 6-4, 6-7(7), 7-6(4), 6-7(4) y 7-6(8) en una tercera ronda de Roland Garros que tuvo más de combate de resistencia que de partido convencional. Cinco sets, cuatro tie-breaks, una tensión permanente y una última manga decidida en el límite absoluto para entregar al argentino la victoria más importante de su trayectoria en un grande.

 

Así, Cerúndolo está en la segunda semana de Roland Garros. No lo había conseguido nunca en un Grand Slam. Y lo hizo de la manera más exigente posible, después de sobrevivir a un partido que se negó a romperse hasta el último punto. Hubo ventajas, respuestas, oportunidades perdidas, regresos de Landaluce, resistencia del argentino y una sensación constante de que nadie terminaba de marcharse. Cada vez que uno parecía tener el control, el otro encontraba una forma de volver.

 

Cerúndolo ganó el primer set, perdió el segundo en un tie-break larguísimo, recuperó el mando en otro desempate, volvió a ver cómo Landaluce igualaba el partido en el cuarto y terminó resolviendo el quinto también en la muerte súbita, esta vez en el super tie-break. No hubo atajos. No hubo tramo de alivio. No hubo una ventana clara para respirar. El argentino tuvo que ganarlo casi todo varias veces, y eso explica mejor que cualquier dato la dimensión de su clasificación.

 

El triunfo tiene una carga especial porque llega en un momento en el que su carrera vuelve a encontrar una escena grande. En consecuencia, este Roland Garros no se entiende solo como una buena semana. Se entiende como una recompensa.

 

Cerúndolo no es un jugador que aparezca desde la nada. Es alguien que ya había conocido el brillo temprano y que tuvo que aprender a esperar. En París, esa paciencia encontró premio. No con una victoria sencilla, sino con una prueba casi extrema de permanencia. Ganar un partido de casi seis horas exige mucho más que tenis. Exige aceptar el cansancio, sostener la concentración cuando la cabeza empieza a pedir finales, tolerar la frustración de no cerrar antes y seguir tomando decisiones con el cuerpo al límite.

 

Y además lo hizo con la resaca emocional de haberse impuesto a Jannik Sinner, el No. 1 del PIF ATP Rankings, en la ronda anterior, con todo lo que eso conllevó.

 

Ante Landaluce, la determinación del argentino fue clave. El español llegaba lanzado, después de dos partidos a cinco sets y de una remontada desde dos parciales abajo que le había convertido en una de las historias jóvenes del torneo. Tenía confianza, resistencia y la sensación de estar aprendiendo a sobrevivir en París a toda velocidad. Cerúndolo tuvo que frenar esa energía sin dejarse arrastrar por ella. Y lo hizo desde una mezcla de oficio, paciencia y convicción.

 

En un duelo tan largo, la experiencia vital también cuenta. No siempre se ve en los golpes, pero aparece en la manera de competir los puntos que queman. Y pocos puntos quemaron más que los del quinto set. Después de casi seis horas, el partido llegó al super tie-break con todo todavía abierto. Landaluce había vuelto una vez más, como hizo durante todo el encuentro. Cerúndolo, sin embargo, encontró la claridad final en el momento más difícil. El 10-8 del desempate definitivo no solo cerró el marcador. Cerró una batalla emocional que había llevado a los dos jugadores hasta el limite.

 

La victoria también tiene una lectura profundamente argentina. Roland Garros siempre ha sido un torneo especial para el tenis de Argentina, una superficie y un escenario donde muchas generaciones encontraron una forma natural de competir. La tierra de París entiende a los jugadores capaces de sufrir, construir, variar, esperar y aceptar que los puntos no siempre se resuelven rápido. Cerúndolo pertenece a esa escuela.

 

Pero incluso para un jugador de tierra, esta victoria pertenece a otra categoría. No fue solo construir. Fue resistir. No fue solo competir bien. Fue permanecer durante seis horas en una tensión casi imposible. Ese tipo de partidos no solo se ganan en la pista. Se ganan también con todo lo que un jugador trae acumulado: las lesiones superadas, los torneos menores, los días de dudas, las semanas de reconstrucción, las veces en que hubo que empezar de nuevo.

 

Landaluce se marcha de Roland Garros con una experiencia enorme. Su torneo confirma que tiene tenis, físico y cabeza para competir en escenarios mayores. Pero esta vez se encontró con un rival que también sabía sufrir. Y en una tarde llevada hasta el límite, Cerúndolo tuvo una respuesta más que le llevó hasta los octavos de final.


viernes, 29 de mayo de 2026

Rafa Jódar sigue sumando y jugará octavos de final en Roland Garros

 



El español tumbó a Michelsen en un partido decidido en el quinto set


Rafael Jódar celebra su primera presencia en la segunda semana de un Grand Slam.


Rafael Jódar ya está en los octavos de final de Roland Garros. Y esta vez no lo hizo desde la autoridad temprana ni desde la sensación de control que había acompañado buena parte de sus primeros pasos en París. El español volvió a ganar, pero sobre todo volvió a aprender. Derrotó a Alex Michelsen por 7-6(2), 6-7(5), 4-6, 6-3, 6-3, levantando un partido que se había colocado cuesta arriba y firmando una de esas victorias que pesan mucho más que una ronda en el cuadro.

 

El triunfo tiene una lectura inmediata. Jódar, de 19 años, avanza a octavos de un Grand Slam por primera vez en su carrera y confirma que su irrupción en Roland Garros no depende únicamente de una buena semana, de un cuadro favorable o de una inspiración pasajera. En París ya ha mostrado varias versiones de sí mismo. La contundente, la que puede dominar desde el arranque. La paciente, la que sabe aceptar partidos incómodos. Y ahora también la resistente, la que no se marcha cuando el marcador empieza a señalar hacia el otro lado.

 

Ante Michelsen, el español tuvo que atravesar uno de esos encuentros que sirven para medir con más precisión la madurez de un jugador joven. No fue una victoria lineal. No fue una tarde resuelta desde la superioridad. Fue una pelea de cinco sets, con dos desempates en el arranque, con cambios de impulso, con un rival de enorme peligro al otro lado de la red y con la necesidad de volver a construir cuando el partido parecía estar escapándose.

 

Jódar empezó imponiéndose en un primer set de máxima tensión, resuelto en el tie-break a su favor. Ese parcial inicial ya dejó claro que el encuentro iba a moverse en detalles. Michelsen, uno de los nombres más destacados de la generación joven estadounidense, no se fue del partido tras perder el primer set. Al contrario, respondió en el segundo con otro desempate, esta vez a su favor, y equilibró el marcador ganando el segundo parcial en otro desempate. En ese momento, el duelo empezó de nuevo, pero con una exigencia emocional diferente.

 

El tercer set terminó de cambiar el paisaje. Michelsen lo cerró por 6-4 y colocó a Jódar contra una frontera nueva en su torneo. Por primera vez en París, el español se veía obligado a remontar de verdad. Ya no bastaba con administrar ventajas, ni con sostener una dinámica favorable. Tenía que encontrar una respuesta cuando el rival había tomado el control y el margen de error había desaparecido.

 

Ahí apareció la parte más valiosa de la victoria. Jódar no se desordenó. No perdió la claridad. No dejó que el peso del momento le sacara de la pista. Volvió al partido desde la serenidad y desde la convicción de que todavía había espacio para cambiar la historia. El cuarto set, ganado por 6-3, tuvo algo de declaración. No solo por el marcador, sino por lo que significaba: después de perder dos parciales consecutivos, el español seguía teniendo piernas, tenis y cabeza para llevar el encuentro al quinto.

 

En un Grand Slam, esa capacidad vale muchísimo. El formato a cinco sets suele abrir una puerta a la experiencia, al físico y a la gestión emocional. Los partidos se alargan, las ventajas cambian de dueño y los jugadores tienen que ganar varias pequeñas batallas dentro de una misma tarde. Jódar, que todavía está descubriendo desde dentro este tipo de escenarios, volvió a demostrar que aprende a una velocidad enorme.

 

El quinto set confirmó esa sensación. El español entró en el parcial definitivo con la inercia de quien había sobrevivido al momento más delicado y empezó a construir la remontada con autoridad. Después de haber estado dos sets a uno abajo, ya no parecía un jugador que buscara únicamente resistir. Parecía un jugador dispuesto a cerrar el giro completo del partido. Ese cambio de energía terminó llevando a Jódar hasta una victoria muy importante.

 

El valor del triunfo crece también por el rival. Michelsen no es un nombre menor dentro de la nueva generación. Es un jugador con experiencia creciente en grandes escenarios, con potencia, presencia física y capacidad para hacer daño en ritmos altos. Ganarle en una primera o segunda ronda ya habría tenido mérito. Hacerlo en cinco sets, remontando, añade una dimensión diferente. Jódar no solo superó a un rival peligroso. Superó un tipo de partido que ayuda a construir carreras.

 

La victoria, además, encaja dentro de una primavera que ha cambiado por completo su lugar en el circuito. Jódar llegó a Roland Garros con una temporada de enorme impacto, después de haber sumado resultados importantes en la gira de tierra y de haberse instalado entre los nombres más relevantes del circuito. Pero un Grand Slam siempre pide una confirmación propia. París no mide únicamente el estado de forma. Mide la capacidad para sostenerse en partidos largos, para convivir con la presión y para responder cuando el cuadro empieza a exigir algo más que talento.

 

Jódar está respondiendo a todo eso. En sus primeros partidos en Roland Garros ha ido ampliando su repertorio competitivo. Primero enseñó naturalidad en el debut. Después, capacidad para asumir partidos más incómodos. Ahora, frente a Michelsen, ha mostrado una virtud todavía más importante: la habilidad para seguir creyendo cuando el partido se pone realmente difícil.

 

Ese es quizá el dato más relevante para un jugador de 19 años. El pase a octavos no llega solo por jugar bien. Llega por insistir cuando deja de bastar con jugar bien. Por aceptar que el rival también encuentra respuestas. Por no hundirse después de un desempate perdido. Por no dejar que un tercer set adverso condicione el resto de la tarde. Por entender que, en un Grand Slam, la oportunidad puede reaparecer si uno permanece lo suficientemente cerca.

 

Jódar ya está en los octavos de Roland Garros. La frase tiene fuerza por sí sola. Pero su significado aumenta al mirar el camino. No ha llegado hasta ahí únicamente desde la ilusión de una promesa. Ha llegado desde la madurez competitiva de alguien que empieza a entender cómo se sobreviven los partidos grandes.

 

En París, Jódar sigue abriendo puertas. Esta vez, además, tuvo que hacerlo después de encontrarlas cerradas.

 

Carreño regresa a la segunda semana de un Grand Slam: "Es un premio"

 



El español no alcanzaba la cuarta ronda en Roland Garros desde 2021


“Se me pone la piel un poco de gallina, porque han sido momentos muy duros”.

 

Es la primera reacción de Pablo Carreño Busta cuando piensa en lo que acaba de conseguir en esta edición de Roland Garros: regresar a la segunda semana de un Grand Slam, cuatro años más tarde hacerlo por última vez en el US Open 2022. El asturiano, a sus 34 años, se abrió paso en cuarta ronda en París, después de batir este viernes a Thiago Agustín Tirante por 7-6(0), 7-5, 3-6, 6-4.

 

“Yo creo que [este resultado] me lo tengo que tomar como un premio”, indicó sobre estar en cuarta ronda de Roland Garros por primera vez desde 2021. “Al final oportunidades, he tenido muchas en mi carrera, algunas veces las he aprovechado muy bien, otras quizás se me han escapado. Cada torneo es una oportunidad, está claro que un Grand Slam es una oportunidad más jugosa, pero creo que es un premio para mí el poder volver a estar en una segunda semana”.

 

El asturiano, a sus 34 años, consolidó en las tres horas y 33 minutos que duró su partido de tercera ronda ante Tirante las buenas sensaciones que destiló en su debut frente al favorito No. 12 Jiri Lehecka en tres sets.

 

“Me siento muy orgulloso, creo que tengo que celebrarlo, que tengo que estar muy contento, porque he pasado momentos muy complicados”, continuó su valoración el español. “Ha habido muchísima gente detrás de mí apoyándome y facilitándome un poco esos momentos tan duros, pero aún así, al final, el esfuerzo que tienes que hacer para volver otra vez a estar a este nivel, para físicamente volver otra vez a recuperar todo lo que un día tuve, no es nada fácil”.

 

Si bien en segunda ronda se vio beneficiado por la retirada de Thanasi Kokkinakis con 7-5, 4-6, 1-0 en el marcador, en su regreso a la Pista 14 frente al argentino volvió a exhibir una versión suficientemente competitiva para avanzar a octavos de final por primera vez desde 2021 (p. con Tsitsipas). Y lo hizo mandando con la derecha y dominando los tiempos desde el fondo ante un rival que había batido a dos españoles en las rondas anteriores (Pablo Llamas Ruiz y el favorito No. 21 Alejandro Davidovich Fokina).

 

Hace apenas dos semanas, el español ni siquiera pudo saltar a la pista en los cuartos de final del ATP Challenger de Valencia, por un problema en el hombro que le impedía sacar. Ahora, en París, libre de esas cadenas está en disposición de igualar el mejor resultado de su carrera en el Grand Slam sobre tierra batida: cuartos de final (2017, p. con Nadal; y 2020, p. con Djokovic).

 

“Cuando volví de la lesión, el objetivo no era estar en una segunda semana de Grand Slam”, confesó el español sobre los últimos años conviviendo con los problemas físicos. “El objetivo era poder otra vez disfrutar en pista, volver a jugar y no tener el dolor en el codo que tanto me ha hecho sufrir. Está claro que después, viendo que ya no tenía ese dolor y que podía jugar de continuo, las expectativas y las ilusiones crecen y vas buscando nuevas metas: volver al Top 100, jugar los Grand Slam a tope…”.

 

Eso sí, Carreño revela que todo lo que está viviendo esta semana en París no entraba en sus planes. “No vine a Roland Garros pensando en llegar a la segunda semana de Roland Garros, pero venía un poco preocupado por el hombro que me molestó en Valencia. Llegaba sin presión, a jugar bien, a disfrutar y aquí estamos”.

 

Además de volver a celebrar un gran resultado en Roland Garros, al asturiano le esperaba otro premio tras su victoria. “Al, terminar hoy el partido y ver un vídeo de mi hijo con una raqueta en la mano viéndome jugar, pues obviamente eso ya hace que merezca la pena todo lo que he sufrido”.

 

La siguiente cita para Carreño Busta será ante su compatriota Rafael Jódar o el estadounidense Alex Michelsen.

 

¿Sabías que…?

La victoria de Pablo Carreño Busta este viernes en tercera ronda de Roland Garros lo sitúa en el No. 67 del PIF ATP Live Rankings, lo que supone 23 posiciones más arriba de la que tenía cuando arrancó el torneo.

jueves, 28 de mayo de 2026

Jannik Sinner "chocó contra la pared" al perder tras ir ganando 5-1 y dos sets a cero ante Juan Manuel Cerundolo en Roland Garros.

 




El número uno del mundo vio cómo su racha de 30 victorias consecutivas llegaba a un abrupto final el jueves en la segunda ronda.

 

Cuando Jannik Sinner ganaba a Juan Manuel Cerundolo por 6-3, 6-2 y 5-1 el jueves en Roland Garros, nadie podría haber predicho el giro de 180 grados que se produciría en la pista Philippe Chatrier.

 

Mientras Sinner parecía tener problemas con el calor excesivo, Cerundolo sorprendió a todos los presentes al ganar 18 de los últimos 20 juegos, poniendo fin de forma abrupta a la racha de 30 victorias consecutivas del número 1 del mundo en la segunda ronda.

 

El italiano había comenzado su participación en el torneo jugando en la sesión nocturna contra el francés Clément Tabur. Esta es su eliminación más temprana en un torneo de Grand Slam desde que cayera en la segunda ronda aquí hace tres años ante Daniel Altmaier.

 

“Tuve dificultades, empecé a sentirme muy mareado. Tenía muy poca energía. Intenté sacar, pero no tenía mucha energía”, compartió Sinner durante su conferencia de prensa. “En el cuarto set, me relajé un poco tratando de tener algo más de energía en el quinto. El primer juego fue muy importante. No pude mantener mi servicio. Luego todo empeoró un poco”.

 

“Sí, me desperté esta mañana, no me sentía muy bien e intenté que los puntos fueran muy cortos. Además, al principio estaba pegando muy bien, con mucha precisión, y luego simplemente me topé con la pared, y eso fue todo.”

 

Sinner había ganado todos los torneos sobre tierra batida en los que había participado antes de París, alzándose con los trofeos de Montecarlo, Madrid y Roma, consolidándose así como el favorito. Y con la ausencia del vigente campeón, Carlos Alcaraz, se reforzaron aún más sus aspiraciones de completar el Grand Slam de su carrera.

 

En cambio, Novak Djokovic es el único ex campeón de Grand Slam que queda en el cuadro masculino, después de que Stan Wawrinka, Marin Cilic y Daniil Medvedev cayeran en la primera ronda.

 

Para Cerundolo, su actuación de regreso le aseguró su primera victoria en el Top 10. Sinner no llegó al punto de partido cuando lideraba la contienda.

 

“Enhorabuena. No quiero restarle mérito”, dijo Sinner sobre su oponente. “Jugó un partido muy sólido, sobre todo al final, y así es este deporte”.


Martín Landaluce volvió a necesitar cinco sets para seguir adelante en Roland Garros.

 


El español remonta un 0-2 a Kopriva y se mete en la tercera ronda de Roland Garros


Pero esta vez la historia tuvo una profundidad todavía mayor. Dos días después de ganar su primer partido en un Grand Slam tras cuatro horas y 30 minutos de batalla, el español regresó a la pista para levantar un desafío aún más exigente: remontar dos sets en contra ante Vit Kopriva y firmar una victoria de enorme carácter por 1-6, 2-6, 6-4, 7-5, 6-0 en tres horas y 44 minutos en la segunda ronda del torneo parisino.

 

El resultado, por sí solo, ya explica una parte de la dimensión del triunfo. Pero no toda. Landaluce no solo ganó otro partido largo. No solo avanzó por primera vez a la tercera ronda de un Grand Slam. Lo hizo después de entrar en una situación límite, con el encuentro escapándose demasiado rápido, sin encontrar continuidad durante los dos primeros parciales y obligado a reinventarse cuando apenas quedaba margen de error. En el tenis a cinco sets, los encuentros pueden ofrecer segundas vidas. Lo difícil es estar preparado para tomarlas.

 

El madrileño había explicado después de su estreno en París que este tipo de partidos le estaban ayudando a entender la diferencia entre competir al mejor de tres mangas y hacerlo en un Grand Slam. Entonces habló de la necesidad de “ganar el partido como dos veces”. Ante Kopriva, esa frase encontró una versión todavía más extrema. Porque Landaluce no tuvo que ganar el partido dos veces. Primero tuvo que recuperarlo. Después, igualarlo. Y solo entonces empezó a ganarlo.

 

Los dos primeros sets fueron una prueba de paciencia forzada. Kopriva, jugador incómodo, con oficio y capacidad para alargar intercambios, encontró pronto una dinámica favorable. Landaluce apenas pudo sostener el ritmo, cedió el primer parcial por 1-6 y el segundo por 2-6, quedando al borde de una derrota que parecía avanzar con demasiada claridad. No era solo el marcador. Era la sensación de que el checo estaba llevando el partido hacia un territorio donde el español no encontraba respuestas.

 

Pero los Grand Slam tienen una condición particular: casi nunca se acaban cuando parecen acabados. A partir del tercer set, Landaluce empezó a ordenar su tenis. No desde una explosión inmediata, sino desde una reconstrucción progresiva. Necesitaba agarrarse primero a sus juegos de saque, mejorar la selección de golpes, aceptar que no podía recuperar todo de golpe y volver a entrar emocionalmente en un partido que se había colocado cuesta arriba.

 

Ahí apareció una de las señales más importantes de su semana en París. Landaluce no se descompuso. Venía de un partido larguísimo en primera ronda, con desgaste físico, tensión acumulada y muchas cosas que gestionar. Podía haber acusado el golpe de verse dos sets abajo tan pronto. Sin embargo, encontró una manera de detener la caída y empezar de nuevo. El tercer parcial, cerrado por 6-4, cambió el tono de la tarde. Ya no estaba dominando Kopriva sin respuesta. Ya había partido.

 

El cuarto set terminó de confirmar el giro. Landaluce volvió a tener que trabajar cada juego, sin la comodidad de un marcador amplio, pero con una convicción distinta. El español fue creciendo en presencia, en energía y en claridad. Cada punto ganado empezó a pesar de otra manera. Kopriva, que había tenido el partido bajo control, se encontró de repente en una pelea mucho más larga de la que había imaginado. Y ahí el tenis cambió de dueño.

 

El 7-5 del cuarto parcial llevó el encuentro al quinto set y abrió una pregunta enorme. Después de dos partidos seguidos al límite, después de horas de pista y de una remontada emocionalmente exigente, ¿cuánto le quedaba a Landaluce? La respuesta fue la mejor posible. El español entró en el set definitivo con una autoridad inesperada, abrió ventaja y dejó la remontada culminada con un 6-0 para convertirse en una de las grandes historias jóvenes de esta edición de Roland Garros.

 

Ese último tramo fue una muestra de madurez. Muchas veces, cuando un jugador joven remonta dos sets, el desgaste de la reacción se paga en la orilla. Landaluce hizo lo contrario. Después de igualar el partido, aceleró. Después de recuperar la vida, la utilizó para tomar el control. Y después de haber aprendido en primera ronda lo que significa sufrir durante cuatro horas y media, volvió a demostrar que su semana en París no está siendo únicamente una sucesión de victorias, sino un curso intensivo de Grand Slam.

 

La diferencia entre ambas victorias también ayuda a explicar su crecimiento. En la primera ronda, ante Juan Carlos Prado Angelo, Landaluce tuvo que aprender a cerrar un partido que se le complicó después de haber estado por delante. En la segunda, ante Kopriva, tuvo que aprender a no irse cuando todo parecía perdido. Son dos lecciones distintas y complementarias. Una habla de gestionar la ventaja. La otra, de convivir con el abismo.

 

Para un jugador de 20 años, ese aprendizaje puede tener un valor enorme. Landaluce llegó a Roland Garros con el cartel de talento joven, campeón júnior del US Open en 2022 y protagonista de una temporada en la que ya había firmado señales importantes. Pero París le está entregando algo que no siempre aparece en los rankings ni en las estadísticas: experiencia real en situaciones límite. De la que se acumula con el cuerpo cansado, el marcador en contra y la obligación de encontrar soluciones sin esperar a otro torneo.

 

También hay una lectura española evidente. En una edición en la que Rafael Jódar y otros jóvenes nacionales han tomado protagonismo, Landaluce está construyendo su propio relato desde la resistencia. No ha ganado sus partidos por la vía rápida ni desde una superioridad constante. Los ha ganado desde la insistencia, el sufrimiento y la capacidad de aprender mientras compite. Eso, en un Grand Slam, tiene un peso especial.

 

Roland Garros no le está regalando nada. Le está exigiendo muchísimo. Y Landaluce, de momento, está respondiendo con una madurez que crece a la misma velocidad que los problemas que va resolviendo. Dos partidos, dos batallas a cinco sets, una primera victoria en Grand Slam y una remontada desde dos sets abajo que puede marcar un antes y un después en su relación con los grandes escenarios.

 

El marcador final dirá que Landaluce ganó por 1-6, 2-6, 6-4, 7-5, 6-0. Pero la historia contará algo más importante: que el español estuvo prácticamente fuera, encontró una puerta, la empujó con paciencia y terminó demostrando que en París ya no solo está aprendiendo a competir. Está aprendiendo a sobrevivir.

miércoles, 27 de mayo de 2026

El serbio Djokovic se impuso ante Royer para avanzar a la tercera ronda de Roland Garros.

 



Una vez más Novak Djokovic (4º del ranking ATP) demostró que la edad es solo un número y que sigue siendo de los más grandes de la historia del tenis. 


Por la segunda ronda de Roland Garros 2026, se impuso por 6-3, 6-2, 6-7 (7) y 6-3 ante el joven Valentin Royer (74º) para alcanzar una marca histórica del suizo Roger Federer.

 

A pesar de las altas temperaturas que azotaron la Philippe-Chatrier, el ex número uno del mundo logró sobrellevar un encuentro que no pasó a mayores. Su nivel de juego y eficacia hicieron que el tenis del galo, verdugo del qualy boliviano Hugo Dellien (144°) en el debut, no pueda sorprenderlo y que sea casi una cuestión de trámite quedarse con el partido. Los xx errores no forzados de su rival también fueron algo que jugaron a su favor.

 

A decir verdad, lo que más le costó al serbio fue encontrarse consigo mismo en una cancha completamente seca y árida, algo que no sufrió en su duelo frente al gigante anfitrión Giovanni Mpetshi Perricard (83º) al jugar en horario nocturno y con unas condiciones más húmedas. Sí también tuvo que construir su tenis con algunas molestias lumbares que no le permitieron desplazarse cómodamente en el último tramo del partido.

 

De todos modos, aquel encuentro que parecía ya cerrado tuvo un giro de 180º cuando Royer decidió arriesgar todo y poner su mejor tenis en cancha. Fue así como el ambiente en el tercer set tomó más temperatura del que ya tenía, con un público efervescente, para sacar su mejor juego y llevar las cosas al cuarto set con un tie-break para el infarto.

 

Ya en la etapa decisiva, el 24 veces campeón de torneos de Grand Slam, tres en Roland Garros, sacaría a relucir su categoría y experencia para derribir las ilusiones de su rival, consiguiendo así su victoria Nº404 en este tipo de torneos, algo que le da una estadística de una derrota cada siete triunfos y avanzando por 21° temporada de manera consecutiva a la tercera ronda del certamen, tan solo fallando antes en su debut, en 2005, cuando cayó frente al argentino Guillermo Coria por retiro.

 

Por consiguiente, el legendario balcánico, que recientemente cumplió 39 años, estiró su arrollador historial ante tenistas francés en París, donde registra 100% de efectivdad con 14 victorias y ninguna derrota, y emuló un récord increíble del mencionado Federer, único jugador hasta el momento que había alcanzado 21 veces la tercera ronda de un Grand Slam al lograrlo en el Australian Open.

 

Ahora, Djokovic espera por el vencedor del duelo del futuro que saldrá entre el brasileño Joao Fonseca (30º) y el croata Dino Prizmic (72º) en busca del pase a la cuarta ronda.


Alejandro Davidovic despido a su entrenador Mariano Puerta antes del partido en el que fué elimnado por Thiago Tirante

  


Roland Garros 2026 sumó otra polémica en apenas su cuarto día de acción. Es que un preclasificado, Alejandro Davidovich Fokina, despidió a su entrenador argentino, Mariano Puerta, justo antes de su partido ante Thiago Tirante.


 Según confirmaron medios españoles como Marca y As, vía France TV, el finalista de Roland Garros 2005 y el actual N°23 del mundo separaron sus caminos en París durante la previa a la segunda ronda. Todo esto habría sido por una fuerte discusión en un entrenamiento en las horas previas al duelo con el tenista platense. De todos modos, eso no significa que el malagueño se haya quedado sin coach.

 

Quien acompañó a Davidovich Fokina en el box fue Pepo Clavet, quien se había sumado al equipo hace tan solo un mes e iba a alternar las semanas con Puerta. Sin embargo, ahora el ex entrenador de Feliciano López y Fernando Verdasco, de 60 años, irá con su pupilo en soledad a la gira sobre césped, que será el próximo desafío que tendrán en el circuito.

 

El vínculo entre Puerta y Davidovich Fokina había comenzado en el mes de enero y en los casi seis meses de trabajo, el español solamente hizo semifinales en el ATP 250 de Adelaida y cuarto de final en el ATP 500 de Dallas. En ese lapso, también tuvo un leve descenso en el ranking ATP, saliendo del Top 20.

 

"Nos ha fallado como persona": Davidovich Fokina apuntó contra su ex entrenador argentino tras dejarlo en Roland Garros


La derrota de Alejandro Davidovich Fokina (23° del ranking mundial) contra Thiago Tirante (60°), en la segunda ronda de Roland Garros 2026, no fue una más, sino que además de dejarlo fuera del segundo Grand Slam de la temporada, destapó una gran polémica junto a Mariano Puerta, su ahora ex entrenador.

 

Tras el 4-6, 7-6 (4), 6-1 y 6-3 en favor de Tirante, salió a la luz un problema entre Davidovich Fokina y el finalista de Roland Garros 2005. En primer lugar habían informado una pelea y un despido por parte del español hacia el argentino. Sin embargo, en conferencia de prensa, contó su versión.

 

"Me escribió un mensaje muy largo el domingo, después del primer partido con Dzumhur, para decirme que no quería continuar. No dijo nada al resto del equipo y tomó un vuelo a Miami. Después escuché que ya se lo había hecho a un par de jugadores antes. Parece que esto para él es algo normal", comenzó.

 

Luego, cerró: "Nos ha fallado como persona y yo no voy a ir detrás de él. Fue él quien decidió no continuar, al menos hasta el final del torneo. No es mi problema, es adulto para tomar sus decisiones. Nunca nos hemos enfadado, todo estaba normal. Me ha bloqueado el teléfono tanto a mí como a mi mujer. Ya nada me sorprende".

 



Rafa Jódar sufre, aguanta, se recompone y al final gana en París

 



El español Rafa Jódar, aun no teniendo una buena tarde, terminó superando a Duckworth en cuatro sets.


Rafael Jódar sigue creciendo a una velocidad que obliga a actualizar su presente casi cada día. El español alcanzó este miércoles la tercera ronda de Roland Garros tras superar a James Duckworth por 6-1, 6-7(5), 6-4 y 7-5, confirmando que su debut en el Grand Slam parisino no fue únicamente una aparición brillante, sino el inicio de una candidatura cada vez más sólida en el Bois de Boulogne.

 

Dos días después de imponerse con enorme autoridad a Aleksandar Kovacevic en su estreno profesional en Roland Garros, Jódar volvió a la pista con una exigencia distinta. Ya no se trataba de manejar los nervios del debut, ni de convivir por primera vez con todo lo que rodea a un escenario de Grand Slam. Esta vez el reto era más profundo: sostener una ventaja, aceptar que el partido se podía enredar, responder ante un rival veterano y encontrar una salida cuando la tarde dejó de avanzar en línea recta.

 

El español empezó como si quisiera prolongar la imagen de su primera ronda. Dominante, suelto, agresivo y con una claridad impropia de alguien que está disputando su primer Roland Garros como profesional. El 6-1 inicial reforzó esa sensación de jugador en plena confianza, capaz de entrar en pista con una idea muy definida y de imponerla antes de que el rival pudiera acomodarse. Pero los Grand Slam rara vez se explican desde un solo tramo. Y mucho menos cuando enfrente aparece un jugador como Duckworth, con experiencia suficiente para no desaparecer después de un mal comienzo.

 

El australiano encontró una respuesta en el segundo set, llevó el parcial hasta el desempate y terminó equilibrando el partido. Ahí apareció la primera gran pregunta de la tarde para Jódar. Después de un inicio casi perfecto, tenía que volver a construir. Después de haber sentido el control, tenía que aceptar la pérdida de una parte del dominio. Y después de ganar tan cómodo en su debut, tenía que empezar a convivir con una verdad básica del tenis a cinco sets: los partidos se mueven, cambian de humor y obligan a ganar más de una vez.

 

La reacción fue quizá lo más importante de la victoria. Jódar no se quedó atrapado en el set perdido. No convirtió el desempate en una mochila. Volvió al trabajo, ajustó el ritmo y recuperó el mando en el tercer parcial (a pesar de tener que remontar un break), que cerró por 6-4 para adelantarse de nuevo. En esa fase el partido empezó a enseñar otra versión del madrileño. Menos arrolladora que la del primer set, pero posiblemente más valiosa para medir su evolución: la de un jugador capaz de recomponerse cuando el plan inicial deja de bastar.

 

Esa es una de las señales que separan a una promesa de un competidor preparado para escenarios mayores. El talento permite abrir partidos con autoridad. La madurez ayuda a sostenerlos cuando dejan de ser cómodos. Jódar ha mostrado ambas cosas en París. Ante Kovacevic, la contundencia. Ante Duckworth, la gestión. Dos victorias muy distintas para un mismo mensaje: su lugar en la tercera ronda no responde a un destello aislado.

 

El cuarto set volvió a exigirle paciencia. Duckworth se mantuvo cerca, sostuvo sus opciones y obligó al español a jugar puntos con peso cuando la posibilidad de cerrar empezaba a sentirse en cada juego. Jódar llegó al tramo final con todo apretado, en ese territorio donde el tenis se vuelve menos técnico y más emocional. Ahí, cada resto pesa un poco más, cada primer saque tiene otro sonido y cada error puede abrir una puerta al rival.

 

Si algo ha dejado claro Jódar en esta primavera es que no le está pesando la velocidad de su salto. En los últimos meses ha cambiado el tamaño de sus torneos, el volumen de la atención y la exigencia de sus objetivos. Llegó a Roland Garros como cabeza de serie en un Grand Slam por primera vez y con una temporada que ya le había colocado entre los nombres más importantes de la nueva generación. Pero París siempre pide una confirmación diferente. No basta con llegar en forma. Hay que responder dentro del formato y ante rivales que conocen cómo ensuciar una tarde.

 

Duckworth era precisamente un examen de ese tipo. Un jugador con recorrido, acostumbrado a competir en escenarios grandes y con la capacidad de hacer que el partido exigiera algo más que inspiración. Jódar tuvo que atravesar esa prueba desde la paciencia y la insistencia, dos cualidades que no siempre aparecen tan pronto en una carrera.

 

La victoria también refuerza la lectura de su momento dentro del tenis español. En una edición de Roland Garros con varios jóvenes nacionales dando pasos importantes, Jódar continúa presentándose como una de las historias más potentes del torneo. No porque necesite comparaciones, ni porque haya que cargarle con expectativas desmedidas, sino porque sus resultados empiezan a hablar con una continuidad muy poco habitual a los 19 años.

 

En primera ronda aprendió a manejar el debut. En segunda, a sobrevivir a un partido que cambió de dirección. Ese doble aprendizaje vale mucho en un Grand Slam. Sobre todo para un jugador que, hace no tanto, competía en contextos muy distintos y ahora empieza a moverse con naturalidad entre cabezas de serie, cuadros grandes y semanas donde cada victoria ya no sorprende del todo.

 

Jódar está en tercera ronda de Roland Garros. La frase, por sí sola, ya tiene fuerza. Pero lo que empieza a darle verdadero sentido es cómo ha llegado hasta ahí: ganando fácil cuando pudo hacerlo y sufriendo cuando el torneo se lo pidió. En París, donde la tierra suele distinguir rápido entre ilusión y consistencia, el español sigue encontrando respuestas.

 

Y cada respuesta le coloca un poco más lejos de la promesa y un poco más cerca de una realidad que avanza deprisa.

martes, 26 de mayo de 2026

Sabalenka se impuso con autoridad a Bouzas Maneiro y avanzó a la segunda ronda en Roland Garros 2026

 


Aryna Sabalenka (1° de la WTA) debutó con victoria en Roland Garros 2026 al superar a la española Jéssica Bouzas Maneiro (50°) por 6-4 y 6-2 en el Court Philippe Chatrier, en un desarrollo que confirmó a la bielorrusa como una de las principales candidatas al título.

 

La española de 23 años llegó a ponerle algo de tensión al encuentro al recuperar dos quiebres en el primer set luego de un arrollador comienzo de 4-0 por parte de la nacida en Minsk, pero la jerarquía y un ajuste en sus golpes dieron tranquilidad al juego de Sabalenka, que cerró la historia en la cancha principal del Abierto de Francia tras una hora y 16 minutos.


Con este resultado, Sabalenka quiere dejar atrás las dudas que generaron sus eliminaciones tempranas en los torneos de Madrid (cuartos de final) y Roma (tercera ronda), previos a este Grand Slam. La victoria también le permite mantener invicto su historial ante Bouzas Maneiro, a quien ahora ha vencido en tres oportunidades, todas en sets corridos en 2025: en segunda ronda del Australian Open y en dieciseisavos de final de Cincinnati.

 

Para la española, la derrota no empaña una temporada sólida sobre polvo de ladrillo. Bouzas Maneiro había llegado a París con un registro de 11 victorias en sus últimos 15 partidos sobre arcilla, incluyendo una participación destacada en el torneo WTA de Rabat, donde alcanzó los cuartos de final. Su presentación en la pista central de Roland Garros representa un paso significativo en su trayectoria dentro del circuito profesional.

 

En cuanto a lo que sigue, Sabalenka, finalista en la pasada edición de Roland Garros, aguardará a que se defina el cruce entre la checa Linda Fruhvirtova (149ª) y la francesa Elsa Jacquemot (67ª) para conocer a su próxima rival en segunda ronda, en el camino hacia uno de los títulos grandes que faltan en su historial.

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