Málaga, 12 de febrero de 2026
Por Jorge Mir Mayor
El problema no es querer jugar bien.
El problema es querer que nada salga mal.
Cuando un jugador va ganando, suele aparecer un pensamiento
peligroso:
“Ahora no puedo fallar”. Y en ese momento todo cambia.
. El brazo se pone tenso.
. Las decisiones se vuelven más prudentes.
. Se empieza a jugar esperando el error del rival en vez de jugar como uno sabe.
. Pero aquí está el detalle: en el tenis no existe la
seguridad total.
. El partido cambia todo el tiempo.
. El rival se adapta.
. El marcador sube y baja.
. La presión va y viene.
Intentar “asegurar” el partido para que nada se escape
muchas veces provoca lo contrario: te vuelves rígido y pierdes naturalidad.
Eso sí, cuidado. No se trata de jugar sin pensar ni de pegar fuerte a todas las pelotas.
Ser valiente sin usar la cabeza también hace perder partidos.
Aquí es donde entra Carlos Alcaraz y su cambio con respecto
a otros periodos en su carrera.
Lo que lo hace diferente no es que siempre arriesgue. Es que no cambia su forma de jugar cuando hay presión.
En los momentos importantes:
. Si la pelota pide atacar, ataca.
. Si el punto necesita paciencia, la tiene.
. Si hace falta construir el punto poco a poco, lo hace.
Pero no juega con miedo. No juega solo para mantener el resultado. Juega convencido de lo que hace. Esa es la diferencia.
Muchos jugadores, cuando sienten que el partido se puede complicar, intentan controlar el resultado. La verdadera fortaleza mental no consiste en evitar el riesgo al máximo. Consiste en aceptar que el riesgo es parte del juego y aprender a manejarlo.
.Si caminas por un suelo resbaladizo con miedo, tu cuerpo se
pone rígido.
.Si aceptas que puede haber inestabilidad, te mueves mejor y te adaptas.
En el alto rendimiento no gana el más prudente ni el más
loco.
Gana el que sabe manejar la incertidumbre sin dejar de ser él mismo.
La próxima vez que vayas 5-3 arriba o tengas que salvar un
punto importante, pregúntate:
¿Estoy jugando solo para mantener el marcador… o estoy jugando fiel a mi forma de competir?
Porque en el tenis, el problema no es el riesgo. El problema es el miedo a convivir con él.
Saludos. Jorge Mir



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