Eran las 7:44 p.m. Tarde del domingo en París. La vida de
Alexander Zverev cambió para siempre.
Tras más de cuatro horas en una épica final de Roland Garros
ante Flavio Cobolli, el alemán se encontró a las puertas de la historia.
En su segundo punto de campeonato, Zverev corrió al frente
para responder a una dejada. Después, de inmediato, retrocedió hacia la línea
de fondo para conectar un globo.
La pelota parecía congelada en el aire, al tiempo que
Cobolli la buscaba con la mirada. El italiano alcanzó la bola, pero erró el
golpe. Zverev se dejó caer sobre la pista, soltando la enorme presión que
recaía en sus hombros. El alemán se cubrió su cara con ambas manos y su cuerpo
tembló por las emociones del momento.
Cuando Zverev se puso en pie, cubierto de tierra batida,
Cobolli estaba allí para recibirle con un cálido abrazo. Camino de la red,
Zverev volvió a cubrirse el rostro, lanzó su bandana a la silla, caminó por la
pista y levantó los brazos en señal de victoria.
Antes de ese momento, el alemán había logrado hitos con los
que muchos jugadores sueñan: una medalla olímpica de oro, dos trofeos de las
Nitto ATP Finals, siete coronas ATP Masters 1000 y un total de 24 triunfos en
el ATP Tour.
Escalando hasta el No. 2 del PIF ATP Rankings, Zverev ha
llegado lo más cerca posible de la cima en el mundo del tenis sin alcanzar el
No. 1 mundial. Sin embargo, algo destacaba desde los inicios de su carrera: un
inmenso deseo de probar la gloria en Grand Slam.
Desde sus primeros días como gran promesa a las hazañas que
llegó a rozar, pasando por todo el camino recorrido entre medias, Zverev ha
estado buscando el éxito en los Grand Slams durante más de una década. Hasta en
tres ocasiones se había colocado a una victoria de la recompensa que tanto
había deseado. Además, en otras siete ocasiones el alemán había avanzado hasta
las semifinales.
No fue hasta este domingo en París, a los 29 años de edad,
cuando Zverev pudo completar un viaje soñado.
Gracias a su victoria ante Cobolli 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5),
6-1, Zverev se convirtió en campeón de Grand Slam.

Alexander Zverev junto a su familia
Zverev conocía el mundo del tenis profesional desde mucho antes de disputar su primer evento ATP Tour, disputando la fase previa de Metz con apenas 14 años en 2011.
Su padre, Alexander, y su madre, Irina, fueron tenistas
profesionales. Mischa Zverev, que escaló hasta el No. 25 del PIF ATP Rankings
en 2017 y ganó 133 partidos a nivel de gira, no era solamente un hermano mayor
para ‘Sascha’, sino un ejemplo a seguir y una referencia sobre el mundo en el
que soñaba ingresar.
“Nací con una raqueta de tenis en mis manos, siempre vi a mi
hermano jugando", dijo Sascha al antiguo programa ATP Uncovered cuando
tenía 14 años. "Mis padres siempre estaban jugando y yo quería probarlo,
así es como comencé en el tenis".
Los chicos de 14 años no suelen tener acceso a salas de
jugadores, no interactúan con los mejores jugadores del mundo ni tienen la
oportunidad de aprender observándoles desde cerca. Pero eso es exactamente lo
que hizo Zverev, viajando a menudo con su hermano y ejerciendo de compañero de
entrenamientos desde los primeros años de su adolescencia.
"Adora competir", dijo Mischa en aquel momento.
"Si hay un juego que podamos probar, jugamos y competimos. Supongo que le
gusta ganar más que a mí".
Zverev no necesitó demasiado tiempo para demostrar que podía
llegar a los grandes escenarios. El de Hamburgo se convirtió en No. 1 junior
con apenas 16 años en octubre de 2013, llegando a la final de Roland Garros ese
mismo año. Apenas 12 meses después, Zverev ingresaba en el Top 100 del PIF ATP
Rankings.
En los inicios de su carrera, el alemán sufría en los torneos de Grand Slam. Cayó en la tercera ronda o antes en sus primeros ocho grandes, cediendo tres veces en la primera ronda. Siendo Top 10 en 2017 con apenas 20 años, no logró llegar más allá de los cuartos de final hasta la temporada 2020, cuando escaló hasta las semifinales del Abierto de Australia.
Ese año incluiría en uno de los momentos más importantes de
su carrera. El US Open 2020 era apenas el segundo torneo en disputa tras los
seis meses de suspensión del ATP Tour debido a la pandemia de COVID-19. Sin
aficionados en las gradas, Zverev ganó cuatro partidos de cuatro sets para
alcanzar las semifinales. Después, remontó dos mangas a Pablo Carreño Busca y
firmó su primera final de Grand Slam.
Con apenas 23 años, Zverev estaba a un paso de convertir un
sueño en realidad. Con una ventaja de dos sets a uno y una rotura ante Dominic
Thiem en el Arthur Ashe Stadium, el quinto cabeza de serie parecía rozar la
gloria del Grand Slam. Aunque dejó escapar esta ventaja, Zverev llegó a sacar
para ganar el torneo en el quinto set antes de ser derrotado en un desenlace
devastador.
"Estuve muy cerca de ser campeón de Grand Slam. Me
quedé a unos pocos juegos, apenas a unos puntos", dijo Zverev. "Lo
que más me decepciona no es el tercer set ni nada parecido, es la quinta manga.
Tuve muchas oportunidades que no aproveché en ese quinto set".
"Insisto, tengo 23 años. No creo que sea mi última
oportunidad. Pienso que llegaré a ser campeón de Grand Slam".
Sin embargo, el golpe anímico parecía evidente. Y Zverev
necesitó contener las lágrimas durante la ceremonia de trofeos.
“Perder 7-6 en el quinto tras tener dos mangas de ventaja y
una rotura no es sencillo. En el discurso me emocioné. No podía encontrar las
palabras", dijo Zverev. "De hecho, no recuerdo lo que dije".
El año siguiente, Zverev alcanzó otras dos semifinales de Grand Slam y nuevamente lo logró en Roland Garros 2022. En ese momento, Alexander estaba desplegando el tenis de su vida, llegando a batallar mano a mano con Rafael Nadal en la Court Philippe-Chatrier.
Sin embargo, el alemán sufrió una catastrófica lesión en el
tobillo derecho. La pregunta ya no era si llegaría a ganar el torneo, sino si
volvería a colocarse en una posición parecida algún día.
Al terminar el torneo, Zverev había alcanzado la posición
más alta de su carrera como No. 2 del PIF ATP Rankings. No obstante, aquello
fue el final de su temporada.
En Roland Garros 2023, Zverev era el No. 27 del mundo y el
22º cabeza de serie en el Grand Slam de arcilla. Tras volver a caer en las
semifinales, el alemán puso el año anterior como perspectiva.
"Cuando comienzas a jugar de nuevo, perdiendo más a
menudo de lo que estás acostumbrado, siendo eliminado antes de lo habitual, no
es fácil regresar al circuito", dijo Zverev. "Sabes que estabas
lesionado, sabes que hay razones para ello. Pero no quieres aceptarlo en cierto
modo".
Como si de un guión se tratase, dos años de sufrir su
momento más duro sobre una pista de tenis, Zverev regresó a la Court
Philippe-Chatrier para disputar su segunda final de Grand Slam. Al otro lado de
la red se encontraba Carlos Alcaraz, un prodigio de 21 años capaz de
convertirse en el No. 1 más joven de la historia.
Zverev volvió a colocarse en ventaja en una final de Grand
Slam, dominando dos mangas a una antes de caer en cinco parciales ante el
español.
"Jugó de manera fantástica. Fue superior a mí en el
cuarto y el quinto set. Así son las cosas", dijo Zverev. "Siento que
hice cuanto pude en esta final de Grand Slam. En el US Open lo dejé escapar. Es
algo diferente".
Títulos de Alexander Zverev por Categoría
Grand Slams 1
Nitto ATP Finals 2
ATP Masters 1000 7
Juegos Olímpicos 1 Medalla de Oro
Títulos Totales a Nivel de Gira 25
Cuando Zverev ascendió hacia la cima del deporte, el Big
Three que formaban Novak Djokovic, Rafael Nadal y Roger Federer seguía
controlando los Grand Slam. Figuras como Stan Wawrinka, Daniil Medvedev y Thiem
irrumpieron, y Andy Murray había derribado el muro previamente. Pese a todo,
Djokovic, Nadal y Federer seguían siendo los hombres a batir.
Pero, de repente, una nueva generación comenzó a ejercer un
dominio firme en los Grand Slam. Federer se retiró en 2022 y Nadal colgó la
raqueta en 2024. Djokovic seguía en competición, pero encarando retos cada vez
más adversos.
Desde el Abierto de Australia 2024, Alcaraz y Jannik Sinner
ganaron nueve grandes de manera consecutiva. Zverev se encontró dos veces a un
paso de la gloria en ese período: menos de un año después de caer Roland
Garros, fue derrotado por Sinner en Melbourne Park.
Ese partido tuvo un sabor diferente. Sinner venció 6-3,
7-6(4), 6-3 y nunca pareció que Zverev pudiera hacer mucho por cambiar el
resultado. Las primeras dos veces que luchó por una copa de Grand Slam, el
alemán estuvo en condiciones de ganar. En esta ocasión, la realidad fue
diferente.
"Desconozco si lograré levantar el trofeo", dijo
Zverev durante la ceremonia de premios. "Pero seguiré viniendo y lo
seguiré intentando".
El momento recordaba a la ceremonia de trofeos del US Open
2020, cuando Zverev había rozado la gloria. Al hablar con la prensa, parecía
claro que ese balance implacable en finales de Grand Slam (0-3) estaba en su
cabeza.
"No quiero terminar mi carrera siendo el mejor jugador
de todos los tiempos sin un título de Grand Slam, eso está claro", dijo
Zverev durante la conferencia de prensa. "Haré todo lo posible por
levantar uno de esos trofeos".
Con el dominio de Sinner Alcaraz, las opciones de Zverev en la lucha por un Grand Slam volvían a ser inciertas. Jamás se puso en duda si el alemán podía ganar un título de Grand Slam. La cuestión era si Zverev llegaría a hacerlo.
Entonces, llegó la edición de Roland Garros de este año. El
germano pisaba el escenario en el que sufrió algunos de sus momentos más
complicados: la lesión en el tobillo, la oportunidad perdida ante Alcaraz,...
Ahora, sin embargo, parecía que aparecía una nueva
oportunidad. Alcaraz renunció al torneo debido a una lesión, Sinner cayó en la
segunda ronda y Djokovic dijo adiós en el tercer partido. Inmediatamente,
Zverev se había convertido en el principal favorito en París.
Hay una frase grabada en una de las tribunas de la Court
Philippe-Chatrier: "La victoire appartient au plus opiniâtre", o
"La victoria pertenece al más obstinado".
La presión volvía a estar sobre sus hombros. ¿Lograría
Zverev superar a sus rivales o sucumbiría bajo el peso de las expectativas?
El segundo cabeza de serie alcanzó la final sin sufrir
demasiados problemas. Al otro lado de la red se encontró con Cobolli, un
oponente que nunca antes había firmado unos cuartos de final en Grand Slam.
En la primera final del banquillo de Zverev estaban su padre
y entrenador, Alexander, y su hermano, Mischa. Una década y media después de
que junto Sascha conociera los torneos del ATP Tour junto a su hermano, ahora
era su momento bajo el sol.
Zverev mostró nervios, de eso no hay duda. Con dos mangas a
uno de ventaja, la situación parecía controlada. Había generado 21 pelotas de
rotura en el partido, aunque solo había convertido nueve.
En un tiebreak repleto de tensión, Cobolli encontró la
valentía para forzar la manga decisiva. ¿Lograría el italiano el premio en su
primer intento en la final de un grande, asestando a Zverev otro golpe inmenso?
De ninguna manera. El alemán encontró una solución.
Alexander Zverev era campeón de Grand Slam.
