El español jugará el viernes la tercera ronda en el Abierto
de Australia
Carlos Alcaraz ya está en la tercera ronda del Abierto de
Australia. El murciano superó a Yannick Hanfmann por 7-6(4), 6-3 y 6-2, en un
partido que fue creciendo con el paso de los minutos y que volvió a dejar una
idea clara: el resultado avanza más rápido que las sensaciones que todavía está
ajustando sobre la pista.
Nada más terminar el encuentro, el No. 1 del PIF ATP
Rankings fue honesto consigo mismo. Su percepción inicial del partido no
coincidía del todo con lo que había ocurrido realmente.
“Obviamente, no me vi jugando tan bien”, dijo el joven de 22
años. “Pero luego, hablando con mi equipo, me di cuenta de que había jugado
mejor de lo que pensaba”, comentó con una sonrisa.
Esa distancia entre lo que siente durante el partido y lo
que refleja el análisis posterior no es nueva para él. Alcaraz explicó que,
cuando está en pista, muchas veces queda atrapado en los detalles negativos y
pierde la visión global del encuentro.
“Cuando estás en la pista no siempre ves las cosas con claridad”, aseguró el español. “Te quedas atascado en pensamientos negativos o en cosas que no salen bien. Desde fuera, viendo el partido, todo se ve mucho más claro”.
En este caso, gran parte de esa incomodidad tuvo que ver con
el nivel del rival. Hanfmann no le permitió sentirse del todo suelto, le obligó
a jugar muchos puntos incómodos y a ganar el partido desde la paciencia.
“La sensación de no encontrarme tan bien en pista también es
porque Yannick jugó muy bien, hizo grandes golpes y no me dejó sentirme cómodo.
Al final, todo tiene que ver con las sensaciones”.
Ahí es donde entra en juego el diálogo con su equipo, una
herramienta que el murciano considera clave para seguir creciendo ronda a
ronda.
“Esas conversaciones con mi equipo después del partido me
ayudan mucho a ver las cosas más claras de cara a la siguiente ronda”.
Preguntado por los cambios más importantes que ha hecho en
los últimos años, Alcaraz no dudó en señalar un golpe por encima del resto: el
saque. Un aspecto de su juego en el que ha centrado gran parte de su atención
reciente.
“Diría que, sobre todo, en la parte técnica”, apuntó
Alcaraz. “El saque es el golpe en el que más cambios he hecho, probablemente
durante el último año. No hay otro golpe al que le haya dedicado tanta
atención”.
Pero los ajustes no se quedan solo en lo técnico. El
murciano subrayó también el trabajo interno, invisible, que acompaña a su
evolución como jugador.
“Más allá de los golpes, he ajustado mucho cómo me comporto,
cómo me hablo a mí mismo, cómo afronto cada partido y cada torneo,
especialmente en los momentos difíciles”, aseguró el campeón de seis grandes.
“Es algo en lo que me he centrado muchísimo durante el último año”.
También habló del resto, un golpe que sigue siendo un área
de mejora constante, condicionado además por las condiciones cambiantes de
Melbourne.
“El resto, en general, es algo en lo que intento mejorar. A
veces es cuestión de sensaciones: dar un paso adelante, otras veces esperar un
poco más atrás. Aquí en Melbourne suele hacer viento casi todos los días y eso
dificulta mucho el ajuste, sobre todo si estás más lejos de la pista. Intento
hacer el mejor resto posible en cada punto, pero es algo que sigo trabajando”.
Competir con incomodidad… y aceptar el proceso.
En Melbourne, el español sigue en fase de adaptación, todavía buscando ritmo competitivo tras un largo periodo sin competir.
Esa idea apareció de nuevo cuando se le preguntó por cómo
gestiona la frustración dentro del partido, especialmente en días en los que no
se siente del todo fino.
“Es un trabajo complicado. Hoy hemos intentado estar lo más
positivos posible. Ha habido momentos en los que yo mismo me he frustrado más
de la cuenta, y seguramente se me ha notado en la cara”.
Lejos de esconderlo, Alcaraz asumió que forma parte del proceso.
“Llevaba mucho tiempo sin competir, este es solo el segundo partido de la temporada. Poco a poco vamos a ir cogiendo ritmo, una buena dinámica, y dándonos cuenta de las cosas”.
De nuevo, el respaldo de su equipo apareció como un punto de
apoyo fundamental.
Alcaraz avanza en Melbourne sin prisas, ajustando
sensaciones, aceptando incomodidades y construyendo su torneo desde dentro
hacia fuera. El marcador ya le acompaña. El resto, como él mismo insiste,
llegará paso a paso.
