Australiano y español se medirán el martes en cuartos de
final
Alex de Miñaur disputará por segunda vez los cuartos de
final en el Abierto de Australia.
La ilusión de todo un país sobre los hombros.
Alex de Miñaur soporta una gran responsabilidad en las pistas del Abierto de Australia, donde se ha acostumbrado a competir como principal esperanza local. El aussie aterrizó este domingo en los cuartos de final tras completar una demostración de poderío, derrotando 6-4, 6-1, 6-1 a Alexander Bublik ante una Rod Laver Arena completamente pendiente de sus pasos. Apenas 93 minutos de juego garantizaron algo muy importante: oxígeno antes de las montañas más altas.
Ahora, la temperatura del torneo subirá muchos grados y no
solamente en sentido figurado.
El de Sídney medirá al No. 1 mundial Carlos Alcaraz por una
plaza en semifinales este martes, cuando se espera que los termómetros vuelvan
a castigar con fuerza al torneo. En una jornada marcada por más de 40 grados en
las horas centrales del día, superando incluso lo vivido este sábado, De Miñaur
tendrá que ponerse a prueba ante uno de los grandes favoritos a la copa, el
hombre que busca completar el Grand Slam y agrandar al máximo su leyenda.
“Soy australiano, no me importa el calor", aseguró De
Miñaur, curtido desde la cuna para el sol más feroz. "Lo he dicho desde el
primer día: he crecido con estas condiciones y estoy preparado para
afrontarlas”.
El aussie llegará al partido con la mejor preparación posible. Tras disputar sus primeros cuatro partidos en la Rod Laver Arena, algo que solamente hicieron Alcaraz y Novak Djokovic en el cuadro masculino, De Miñaur buscará grabar una emboscada en la historia del torneo. La cancha central de Melbourne, cuyas condiciones lentas se ajustan a su inmenso juego de fondo, promete ser un feudo en el que blindar sus opciones.
“Asumo que el techo estará cerrado. No estoy seguro, pero
eso ocurrirá si se activa la normativa del calor extremo", asumió De
Miñaur. "Tienes que lidiar con lo que haya. Cuando el techo está abierto,
siempre hay algo de brisa en uno de los lados. No hay condiciones de juego
perfectas en Melbourne. Si el techo está cerrado, las condiciones sí lo serán y
eso marca una diferencia. Jugué a cubierto cuando empezó a llover en mi partido
ante Hamad [Medjedovic] y logré un gran nivel. No sé qué esperar, pero estoy
definitivamente emocionado”.
Por encima de todo, De Miñaur buscará romper barreras
personales y demostrar que el siguiente peldaño de su carrera ha llegado. Los
cuartos de final en Grand Slam (0-6) y el historial Lexus ATP Head2Head ante
Alcaraz (0-5) medirán la dureza actual del australiano, cuyos golpes son
arropados con una fuerza incomparable en Melbourne Park. Tras un arranque de
torneo sin precedentes en su carrera, cediendo apenas una manga para situarse
entre los ocho mejores, el rodaje parece impecable.
“Hemos jugado distintos partidos, sobre distintas
superficies, en diferentes momentos de su carrera”, reconoció De Miñaur. “Está
será la primera vez que nos midamos en un Grand Slam. Estoy deseando ver qué
sucede. Obviamente está jugando a un enorme nivel. Sé lo que puedo esperar. Voy
a intentar hacer el partido complicado para él, extenderlo todo lo que sea
posible y salir ahí fuera a competir”.
“Sé que ha estado trabajando en no perder la concentración.
En el pasado, quizá haya habido momentos en los que regalaba un par de puntos
aquí y allá. Eso permitía a los rivales meterse en el partido. Ha trabajado en
eso y lo hará todavía más duro”, afirmó De Miñaur. “Estoy emocionado ante este
reto. Va a ser mi desafío más complicado”.
De Miñaur conserva en sus golpes la máxima esperanza del
torneo, huérfano de campeón local en la modalidad individual masculina desde
1976. Aquel lejano triunfo de Mark Edmondson como No. 212 mundial, una historia
tan anhelada como improbable, sigue representando la mayor alegría reciente
pese a llevar 50 años en la memoria. Un recuerdo en blanco y negro que el tenis
australiano sueña con renovar.
¿Sabías Que…?
Alex de Miñaur se ha convertido en el primer hombre aussie
capaz de alcanzar los cuartos de final del Abierto de Australia en dos
ediciones consecutivas desde Pat Cash (1987-88).
