Málaga, 13 de junio de 2026
Por Jorge Mir Mayor
Después de más de cuarenta años en una pista de tenis, he
aprendido algo sencillo: enseñar golpes es más fácil que dirigir personas.
Una derecha, un revés o un saque se pueden corregir. Pero
ayudar a un jugador a crecer exige mucho más.
Exige escuchar, observar, tener paciencia y también saber
exigir.
Porque a veces el jugador no necesita que le digas que todo
lo ha hecho bien. Necesita que alguien le diga la verdad con respeto.
En una escuela de tenis hay cosas que nunca deberían
negociarse: el respeto y el compromiso con el grupo y con uno mismo.
Todo lo demás puede adaptarse. Porque no todos los jugadores
necesitan lo mismo. Algunos necesitan confianza. Otros necesitan calma. Otros
necesitan límites. Y otros necesitan que alguien les exija más, porque todavía
no saben de lo que son capaces.
También he aprendido que los privilegios deben ganarse ya
que cuando regalamos las cosas, pierden valor, pero cuando alguien se esfuerza
para conseguirlas, las cuida mucho más.
Un entrenador no está para caer bien, está para ayudar. Y
ayudar muchas veces significa corregir.
Exigir no es presionar, corregir no es atacar y educar
también es acompañar en los momentos incómodos.
Los trofeos se guardan.
Los rankings cambian.
Los resultados pasan.
Pero los valores que una persona aprende a través del tenis
pueden acompañarle toda la vida.
Saludos. Jorge Mir Mayor

