Rafael Nadal batió la marca de victorias seguidas en una misma
superficie de
“Ha sido uno de los partidos más difíciles que he jugado
nunca sobre tierra batida”. La frase pertenece a Rafael Nadal y la pronunció el
sábado 12 de mayo de 2007, poco después de superar en semifinales del
Internazionali BNL d’Italia a Nikolay Davydenko por 7-6(3), 6-7(8), 6-4.
El español, que había ganado las dos ediciones anteriores en
Roma, necesitó tres horas y 39 minutos para superar a su rival que portaba la
etiqueta de cuarto cabeza de serie aquella tarde. “He corrido el riesgo de
perderlo”, añadió el balear que ese día volvió a ganar en la tierra italiana,
tal y como lo había hecho en los quince partidos anteriores que registraba en
el torneo.
Sin embargo, ese espectacular registro de 16-0 en Roma no
fue lo más sorprendente ese día. En la grada, contemplando cómo Nadal sacaba el
billete para su tercera final, se encontraba John McEnroe, quien a su retirada
había fijado el récord de 75 victorias consecutivas en una misma superficie
entre septiembre de 1983 y abril de 1985.
En ese período, el estadounidense fue imbatible sobre la
antigua moqueta. Y nadie había sido capaz de arrebatarle la marca hasta que
Nadal se destapó como el rey indiscutible de la tierra batida. Entonces, el
español estaba a unas semanas de cumplir los 21 años y ya había tenido tiempo
suficiente de alcanzar al mito americano.
El manacorí abrió su etapa de imbatibilidad en abril de 2005
y en las semifinales de Roma 2007 sumó su partido ganado No. 76 dejando atrás a
McEnroe. "Sabía que este loco es imbatible ahora. La calidad de su juego
es extraordinaria", dijo entonces el estadounidense en referencia al
español.
Nadal no se quedó ahí. Un día después derrotó a Fernando
González por 6-2, 6-2 para conquistar en Roma su noveno ATP Masters 1000 de los
36 que cuenta hoy en su palmarés.
De Italia viajó con 77 triunfos seguidos al antiguo Masters
de Hamburgo, donde elevó la cifra hasta 81. Justo antes de medirse en la final
con Roger Federer, que con un resultado de 2-6, 6-2, 6-0 puso fin a la racha
más larga de cualquier jugador hasta el momento en una misma superficie.
P.D: Aquella derrota no impidió que poco después en París,
el español se vengara conquistando Roland Garros ante el propio Federer.