Ser número uno no es para cualquiera. O, mejor dicho, un
número uno puede ser cualquiera que tenga la paleta de colores en su raqueta
como es Carlos Alcaraz (1° del ranking ATP).
En Indian Wells llegó a semifinales y, en conferencia de prensa, dio una explicación de lo que supone estar en tal posición respecto del deporte: "El tenis consiste en elegir el golpe a realizar en un instante. En ocasiones, a mi mente aparecen entre cinco y siete posibilidades, por lo que no es fácil elegir el golpe adecuado siempre, pero estoy mejorando mucho en eso".
Un súperdotado que abre el abanico como lo hace cuando ensaya el drop. Un punto del que se hizo especialista aunque sabe reconocer a los mejores: "Obviamente, Moutet es uno de ellos, o al menos tiene un toque excelente. Pero me encanta el de Djokovic. El de revés creo que es buenísimo. Cuando lo ejecuta, es realmente bonito. Aparte de él, un par de ellos, probablemente Dimitrov también tenga uno bueno. Un toque excelente. Son los primeros jugadores que me vienen a la mente. Probablemente haya algunos más, pero esos tres, elegiría a esos tres".
Alcaraz empezó a tomar mejores decisiones en medio del punto. Una visión táctica durante un intercambio en el que tiene que decidir qué golpe ejecutar en apenas unas décimas de segundo es la diferencia.
En busca de alcanzar la triple corona en el Desierto de
California, el dueño de seis títulos de Grand Slam chocará con Daniil Medvedev
(11°), a quien venció en seis de las ocho veces que se enfrentaron, incluyendo
en las dos finales que disputó el español en este mismo torneo. Allí necesitará
de su paleta de colores. De golpes.
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