Stefanos Tsitsipas volvió a perder en una primera ronda de Masters 1000.
Esta vez, en Montecarlo, el ex N°3 del mundo se despidió a manos
de Francisco Cerúndolo por 7-5 y 6-4. De esta manera, el argentino profundizó
la debacle del griego que, en un lapso de tres años, pasó de estar a un partido
de ser N°1 del ranking ATP a salir del Top 60.
En los inicios de la temporada 2023, parecía muy difícil imaginarse esta actualidad que está viviendo el ateniense. En enero de 2023, tras su llegada a la final del Australian Open, era el N°3 y necesitaba derrotar a Novak Djokovic en la final del Grand Slam oceánico para transformarse, por primera vez en su carrera, en el mejor tenista del mundo. Pero el serbio lo privó de esta oportunidad y quedó a menos de 900 puntos de la gloria. Aquella vez sería la que más cerca estaría de lograr esta gesta.
A mediados de ese año, también gozó de una pequeña oportunidad en Roland Garros, donde peleaba palmo a palmo con Nole, Carlos Alcaraz y Daniil Medvedev. Necesitaba de una combinación de resultados, donde además implicaba ser campeón. Pero Carlitos lo venció en sets corridos y agotó sus últimas chances. Aquel major sería uno de los últimos dos en donde alcanzaría, al menos, los cuartos de final. A partir de allí, todo sería una lenta caída en picada.
Tsitsipas perdió, en los últimos años, toda la consistencia
que solía tener y dejó de ser eficaz en sus superficies predilectas: cemento y,
sobre todo, polvo de ladrillo. En lo que va del 2026, por ejemplo, solamente
obtuvo 11 victorias y cosechó ocho derrotas. Y tampoco pudo defender los puntos
del año anterior en Dubai ni los cuartos de Montecarlo, su evento predilecto en
donde fue tres veces ganador.
En el medio de toda esta turbulencia, Stefanos se peleó con
su padre y entrenador Apostolos, trabajó con Goran Ivanisevic, ex coach de
Djokovic, con quien terminó peleado y con un duro cruce de testimonios entre
ambos. Además, fue víctima de una lesión lumbar que mermaron su rendimiento y
que sembraron el rumor de un hipotético retiro. Todo fue un coctel explosivo
que propició la caída del griego.
Entre 2025 y 2026, Tsitsipas ganó solamente 33 partidos.
Para contextualizar, en 2021 triunfó en 55, en 2022 en 61 y en 2023 en 51. A
partir de 2024, se quedó con menos de 50 encuentros en un año por primera vez
desde 2018 (NdR: no se cuenta 2020, donde la pandemia de COVID-19 generó que no
se juegue al tenis durante aproximadamente seis meses). Y su participación en
torneos de élite también decayó: no fue más relevante en Grand Slam (una vez en
cuartos en las últimas diez ediciones) ni tampoco en los Masters 1000 (tres
cuartos de final de los últimos 14 que jugó).
Por supuesto, su ranking no paró de descender y dejó de ser preclasificado en todos los eventos. Hoy por hoy se ubica N°65 en el vivo y descenderá, al menos, 17 lugares a partir de la próxima actualización. Dependiendo de algunos resultados, incluso podría salir del Top 70. Una realidad que cada vez se torna más complicada para un tenista que supo estar en el Top 3 y a nada de ganar un Grand Slam y ser N°1 del mundo.
