A Zverev no le tiembla el pulso camino a la final de Roland
Garros
Alexander Zverev ya fue finalista en Roland Garros en 2024.
La cuenta atrás continúa en París para conocer a un campeón
de Grand Slam inédito el próximo domingo. Para Alexander Zverev cada partido es
un desafío, no sólo por el nivel que puede desplegar la raqueta que le espera
al otro lado de la red, sino contra sí mismo, las dudas y los fantasmas de un
eterno anhelo que se ha desvanecido en cada intento en el pasado. Pero el
alemán, el jugador con mejor clasificación en el PIF ATP Rankings que aún sigue
en pie en Roland Garros, ha puesto luz en las sombras en cada paso hasta la
final.
El cabeza de serie No. 2 superó a Jakub Mensik en la primera
semifinal por 7-5, 6-2, 3-6, 6-3 en tres horas y un minuto, asegurándose un
billete en la última ronda. Zverev gestionó un día más la presión de saber que
tiene ante sí una posibilidad de oro para saldar una deuda pendiente con los
Grand Slam. Y es que en el horizonte asoma una ocasión inmejorable para
estrenar su vitrina en los torneos de esta categoría. De momento, será uno de
los dos aspirantes que pelee por la Copa de los Mosqueteros en la Philippe-Chatrier.
Por cuarta vez en su carrera, tratará de dejar atrás la
etiqueta de eterno aspirante. El No. 3 del mundo acarició la corona en el US
Open 2020, cuando dominaba por dos sets a cero a Dominic Thiem y vio cómo su
rival consiguió darle la vuelta a la final. También estuvo cerca de la gloria
en Roland Garros 2024 frente a Carlos Alcaraz, pero el español conquistó su
primer título en París en el quinto set. Y, en el Abierto de Australia 2025,
apenas logró intimidar a un Jannik Sinner muy inspirado, que se impuso en tres
sets en la pista dura de Melbourne.
Desde el pasado viernes, 29 de mayo, el día que Novak
Djokovic se despidió en tercera ronda de Roland Garros, todas las miradas se
depositaron en Zverev. La ausencia de Carlos Alcaraz por lesión, además de la
derrota prematura del No. 1 Sinner en segunda ronda, le colgaron
irremediablemente el cartel de candidato más firme al título. El gran favorito.
Y está a un paso de dar la razón a quienes así lo hicieron, con el permiso de
Flavio Cobolli y Matteo Arnaldi. Uno de los dos será su rival en el partido por
la corona este domingo.
Zverev, con una plaza garantizada en su cuarta final de Grand Slam, se convirtió en el quinto jugador en activo en repetir presencia en la última ronda de Roland Garros (2024, 2026). Con siete finales, Djokovic (2012, 2014-16, 2020, 2021, 2023) domina este apartado de la estadística, mientras que tanto Alcaraz (2024-25) como Casper Ruud (2022-23) y Stan Wawrinka (2015, 2017) también lo han logrado en dos ocasiones.
Para entrar en este selecto grupo de privilegiados, el
alemán tuvo que contener a uno de los jóvenes talentos que ha irrumpido con
fuerza en el ATP Tour. Mensik, a sus 20 años, perseguía ser el más joven en una
final de Grand Slam desde que Rafael Nadal lo hizo con su misma edad,
precisamente, en este torneo en 2006. Además su condición de campeón ATP
Masters 1000 en Miami el pasado año y sus victorias recientes en París frente a
rivales como el No. 8 Alex de Miñaur, el No. 11 Andrey Rublev o el #NextGenATP
Joao Fonseca avalaban su candidatura.
Eso sí, la rivalidad Lexus ATP Head2Head recordaba que
Zverev ya sabía cuál era el camino a seguir para derrotarle. Su único
antecedente el pasado 28 de abril en Madrid se había resuelto del lado del
alemán en tres sets por 6-4, 6-7(4), 6-3. Y en Roland Garros, también sobre
tierra batida, trazó la misma ruta para detener al checo.
Como ha hecho durante toda la quincena armó su fortaleza sobre su servicio. Incluso cuando Mensik amenazó con tres puntos de quiebre en el séptimo juego, fue capaz de resistir con un 78% de puntos ganados con el primer saque (21/27). Y, al resto, esperó su momento. La única duda que el checo ofreció con su servicio con 5-5, 30/40, Zverev la convirtió en ventaja en forma de quiebre (1/1) para terminar cerrando el parcial de su lado.
El manual de estilo del alemán se mantuvo inalterable en el
segundo set. Es más, elevó aún más el listón y estuvo cerca de rozar la
perfección, cediendo únicamente un punto con su primer saque (13/14). Sin
conceder opciones al resto a Mensik —y con dos quiebres más en el tercer y
séptimo juego—, Zverev abrió una importante brecha en el marcador.
Pero el checo tenía guardado un as bajo la manga, para al
menos tratar de sembrar alguna duda en su rival. Después de cuatro intentos
transformó su primer break del encuentro en el sexto juego, una ventaja que
supo gestionar para arrebatar un set a Zverev, el segundo que dejó escapar en
el torneo (frente a Quentin Halys). Tal y como ocurrió ante el francés en
tercera ronda, el alemán se recompuso de inmediato para cerrar su victoria en
la cuarta manga.
Zverev amplió su racha en el Grand Slam que más partidos ha
ganado. Ya son 44, tantos como David Ferrer acumuló en su carrera, una cifra
que le permite ser el décimo jugador de la Era Abierta con más victorias en
Roland Garros. Eso sí, aún falta la más deseada. ¿Llegará este domingo, 7 de
junio?
