El español cortó al suizo una racha de 56 victorias sobre
pista dura en la final de 2006
El suizo había ocupado el No. 1 del PIF ATP Rankings durante
más de dos años. Había logrado ganar seis de los últimos nueve Grand Slam,
incluyendo tres de forma consecutiva, y las finales en el circuito parecían
algo rutinario, con 26 victorias en las últimas 27 disputadas. En superficie
dura era alguien intocable, montado en una racha de 56 triunfos consecutivos.
Dubái parecía otro éxito en el camino.
Federer no había perdido una sola manga rumbo a la final del Dubai Duty Free Tennis Championships 2006. Al otro lado de la red esperaba un Rafael Nadal de apenas 19 años. El español ya era el No. 2 mundial y se había consolidado como uno de los grandes talentos del circuito. Sin embargo, seguía siendo considerado principalmente un especialista de tierra batida. Además, este era su segundo torneo tras una baja de tres meses por una lesión de pie.
Pese a todo, varios síntomas sugerían que el partido podría
ser intenso. Nadal había ganado dos de los tres primeros duelos en el Lexus ATP
Head2Head, mostrando la capacidad del español para encontrar soluciones ante el
No. 1 mundial. El 4 de marzo de 2006, bajo el calor desértico de Dubái, la
rivalidad entre ambos alcanzó un nuevo nivel.
Federer firmó un inicio impresionante, ganando el primer set 6-2 con el control tantas veces visto a lo largo de su reinado. En ese momento, la final parecía transcurrir por el guión más esperado.
Nada, sin embargo, encontró su camino en el duelo. Aunque
apenas ganó el 20% de los puntos sobre el primer saque de Federer y el 43% ante
los segundos, aprovechó las oportunidades clave. Con 4-4, 0/40 en el segundo
set, Nadal alcanzó una dejada de Federer y conectó una firme derecha ganadora,
regalando un destello de los golpes que definirían su rivalidad.
El tercer set siguió un patrón similar y, con 4-4, Nadal
volvió a romper el saque de Federer cuando el suizo erró una derecha en mitad
de pista con 30/40. El español cerró el partido 2-6, 6-4, 6-4 tras una hora y
53 minutos.
"Es muy especial. Después de estar tres meses
lesionado, es algo increíble para mí", dijo Nadal durante la entrevista en
pista. "Jugar mi segundo torneo y ganarlo es [fantástico]. Jamás lo
imaginé. Jugar ante Roger es algo especial para mí, me siento muy feliz".
"Él es el No. 1, el mejor sin lugar a dudas. He ganado
este torneo y he regresado muy bien al circuito, trataré de continuar".
Tras su victoria, Nadal se dejó caer sobre la pista antes de levantar el título No. 13 de su carrera. Con apenas 19 años, se convirtió en el campeón más joven de Dubái, un récord que sigue vigente.
En el caso de Federer, la derrota fue poco habitual aunque
nada dramática. Eso sí, estuvo cargada de significado.
"Rafa ha sido mejor hoy y ha merecido ganar"; dijo
Federer durante su entrevista en pista. "Tiene un buen balance ante mí. Al
menos tengo algo en lo que centrarme. Cuando nos enfrentamos, lo disfruto. Es
un estilo de juego totalmente diferente al mío y creo que la gente se divierte.
Ojalá juguemos más a menudo en el futuro".
Lo hicieron.
Durante los siguientes 15 años, Federer y Nadal terminarían midiéndose 40 veces en una de las rivalidades más épicas del deporte (Nadal dominó 24-16).
Federer convertiría Dubái en uno de sus torneos más exitosos. El suizo firmó un récord de ocho títulos en el evento y, en 2019, alzó su corona No. 100 allí, uniéndose a Jimmy Connors (109) y ahora Novak Djokovic (101) como uno de los tres hombres que han alcanzado el centenar de trofeos.
Incluso 20 años después, aquella final de Dubái 2006 sigue
siendo recordada.
