Medvedev saca al demonio tras perder ocho juegos consecutivos.
Nadie creía en un buen andar de Daniil Medvedev en
Montecarlo. Ni siquiera él mismo que había declarado: "'¡Wow, cómo no lo
sabía antes! Ahora voy a jugar todos los Roland Garros como Nadal'".
Pero... ¿Quedar en cero? Demasiado.
Por eso, se salió de las casillas. Esas que lo tuvieron bien cuadrado gran parte del año (con títulos en Brisbane y Dubai) y se esfumaron en apenas 49 minutos.
En su partido ante Matteo Berrettini, el ruso fue sumando malos games hasta los ocho en fila. Es decir, 6-0 y 2-0 abajo que lo hicieron pasar un show de rotura de raqueta acompañado por el coro que el público le brindaba cada vez que esté armaba el brazo para impactarla contra el suelo.
¡Seis veces lo hizo! hasta dejarla plácidamente en el tacho de basura a la vista de los hombres de seguridad y el umpire que miraban sin entender de todo dicha reacción. Con el "warning" llegó la (tensa) calma y la vuelta a la cancha. Para completar lo que ya era un hecho. Una "bicicleta" tal como se la conoce en el mundo del tenis a los resultado de doble 6-0.
Solo logró 3 golpes ganadores y 27 errores no forzados. Un
registro terrible. Números atípicos. Impropios de un Top Ten. Una imagen que
dará la vuelta al mundo y también en la cabeza de Medvedev. Que quedara entre
las postales del año y no de manera positiva. Quizás graciosa. También
olvidable.

