Málaga, 9 de julio de 2026
Por Jorge Mir Mayor
No suelo hablar mucho de tenis femenino, pero estos días, viendo el Torneo Internacional de Tenis que se está jugando en el Real Club Jolaseta, del que soy director, me apetece hacerlo.
Hay veces que uno se queda mirando un partido y entiende que
el tenis no es solo fuerza, velocidad o resultado. También es colocación,
armonía, impacto limpio, equilibrio, lectura y una manera muy especial de
construir cada punto.
Cuando la técnica aparece limpia, el tenis se vuelve
precioso de ver. El gesto bien hecho, el movimiento ordenado y la bola bien
golpeada tienen una belleza que no necesita explicación.
El tenis femenino no es una copia del tenis masculino. Tiene
su propia exigencia. Muchas veces el saque no decide tanto, el resto pesa
mucho, los puntos cambian rápido y cada juego obliga a volver a empezar.
Hay que leer muy bien, elegir muy bien y tener mucha
personalidad para competir ahí dentro.
Y por supuesto, también hay potencia, velocidad, piernas y
una enorme capacidad física. A veces confundimos dureza con pegar más fuerte,
pero la dureza también está en aguantar, ordenar la cabeza, aceptar la
dificultad y seguir jugando cuando el partido se mueve todo el rato.
Estos días estoy viendo jugadoras que compiten con una
seriedad enorme. Con técnica, con carácter, con inteligencia para interpretar
el juego y con una determinación que merece mucho respeto.
El tenis femenino no hay que mirarlo como una comparación con el tenis masculino. Hay que mirarlo bien. Y cuando se mira bien, aparece toda su grandeza.
Imagen de unos de mis dibujos.
Saludos de Jorge Mir

