Málaga, 14 de julio de 2026
Por Jorge Mir Mayor
Un niño que empieza a jugar al tenis no es un lienzo en
blanco. Ya viene con su carácter, sus miedos, su ilusión, su energía y su
manera de entender el juego. Pero sí es una obra en construcción.
El entrenador tiene que enseñar técnica, corregir, poner
límites y ayudarle a mejorar. Eso es formar. Pero formar no es pintar encima
del niño hasta borrar lo que trae dentro.
La técnica debe darle más recursos, no quitarle imaginación.
La corrección debe ayudarle a jugar mejor, no convertirle en una copia del
entrenador.
Porque la obra no la debe pintar el entrenador. El
entrenador acompaña, ordena y guía, pero el tenis tiene que crecer desde el
propio niño: desde su juego, desde su ilusión, desde sus errores y desde su
manera de mirar la pista, la pelota y el mundo.
El dibujo del cuadro es mío. La escena de la sala y los
niños han sido creada con IA para acompañar la idea.
Saludos. Jorge Mir

