Naomi Osaka dio un golpe sobre la mesa.
En un duelo que
prometía ser muy parejo, venció en sets corridos a la número uno del mundo,
Aryna Sabalenka. Fue 6-2 y 7-6 (2) para la japonesa, que se amigó finalmente
con el césped y consiguió su mejor resultado histórico en Wimbledon.
Cada vez quedan menos certezas en el cuadro femenino. Ya estaba muy abierto, sin contar con campeonas anteriores como Iga Swiatek (2025) o Elena Rybakina (2022). Pero la jugadora que más regularidad había tenido en este torneo era sin dudas Aryna Sabalenka. Había logrado llegar a semifinales en sus últimas tres participaciones en el All England Club.
Osaka venía adáptandose cada vez mejor al césped, una
superficie en la que nunca se había destacado. Era la posibilidad de una
revancha temprana para ella, que cedió ante la bielorrusa en París hace pocas
semanas.
Esta vez el protagonismo del encuentro se lo llevó la nacida en Osaka. Sus tiros siempre la mantuvieron detrás de la línea de base a su rival, que no pudo desplegar sus tiros de dropshots o volea. Fue implacable en el primer set y en el segundo logró mantener su servicio para que todo se defina en un tiebreak.
En el caso de Aryna, que no perdía un partido a nivel Major
en sets corridos desde el US Open 2020 e hilvanaba 21 tie-breaks ganados, la
líder del circuito femenino suma una nueva decepción. Después de su caída ante
Diana Schnaider en cuartos de final de Roland Garros, sigue teniendo la espina
de los Grand Slam en superficies naturales.
Si Naomi se corona como nueva campeona, llegaría a su quinto trofeo de Grand Slam, superando a Sabalenka. Por lo pronto, deberá triunfar ante la checa Karolina Muchova (10ª) en cuartos de final.

