El español se enfrenta a Musetti en la tercera ronda de
Canadá
Aunque parezca increíble, Rafael Jódar todavía está recorriendo su primera temporada completa como profesional, pero su nombre ya aparece en una conversación reservada para los mejores jugadores del año.
El
madrileño ha ascendido esta semana hasta el No. 15 del PIF ATP Rankings después
de alcanzar la final del Mubadala DC Open de Washington y ocupa el undécimo
puesto de la PIF ATP Live Race To Turin, a solo 161 puntos de Álex de Miñaur,
situado ahora mismo en la octava y última plaza de clasificación para las Nitto
ATP Finals.
Pensar en Turín ya no pertenece al terreno de la
imaginación.
Hace un año, Jódar era el No. 540 del mundo. Comenzó 2026 desde el No. 168 y, apenas siete meses después, está instalado entre los 15 mejores del planeta, ha levantado su primer título ATP Tour, ha jugado su primera final ATP 500, ha alcanzado los cuartos de final en un Grand Slam y empieza la gira norteamericana con opciones reales de terminar la temporada entre los ocho jugadores con más puntos del curso.
El salto podría parecer demasiado rápido incluso para él.
Sin embargo, cada estación del calendario ha ido añadiendo una razón para
tomarlo en serio.
Jódar abrió una nueva dimensión en su carrera durante la
temporada de tierra batida. Conquistó en Marrakech su primera copa ATP Tour,
alcanzó las semifinales en Barcelona y enlazó los cuartos de final en el Mutua
Madrid Open, Roma y Roland Garros. En París llegó a situarse entre los ocho
mejores de un Grand Slam en apenas su segunda participación en un grande,
confirmando que sus resultados no dependían de una única semana ni de un cuadro
concreto.
La pista dura planteaba otra pregunta.
El madrileño había demostrado que podía construir partidos sobre arcilla, resistir encuentros a cinco sets y competir ante rivales de enorme experiencia. Pero el verano norteamericano exigía acelerar la toma de decisiones, proteger mejor el saque y encontrar una agresividad distinta. Washington ofreció la primera respuesta importante.
Jódar alcanzó allí la final más grande de su carrera y la
primera por encima de la categoría ATP 250. Ganó cuatro partidos, aseguró su
entrada en el Top 20 y terminó la semana en el No. 15 mundial, aunque Taylor
Fritz le cerró el paso en el encuentro por el título. La derrota no redujo el
alcance del recorrido: el español abandonó la capital estadounidense con su
candidatura a las Nitto ATP Finals mucho más cerca de lo que parecía al inicio
del torneo.
Uno de los partidos que mejor explicó su semana llegó ante
Lorenzo Musetti.
El italiano ganó el primer set de los cuartos de final por 6-1, pero Jódar dio la vuelta al encuentro para imponerse por 1-6, 6-1 y 6-4. No fue únicamente una victoria ante uno de los principales cabezas de serie. Fue otra muestra de una cualidad que ha acompañado al joven de 19 años durante todo el curso: la facilidad para permanecer en partidos que empiezan lejos de su mejor escenario.
“Todo el trabajo duro que estoy haciendo en las semanas de
entrenamiento y en la competición está dando sus frutos”, reconoció entonces.
“Todavía tengo que aprender muchas cosas y tengo que seguir empujando”.
Apenas unos días después, el circuito le propone el mismo
rival.
Jódar debutó en el National Bank Open de Montreal derrotando a Corentin Moutet por 4-6, 6-1 y 6-3. Volvió a perder la primera manga, volvió a encontrar el ajuste necesario y enlazó una nueva victoria después del esfuerzo acumulado en Washington. Ahora se medirá de nuevo a Musetti por una plaza en los octavos de final del ATP Masters 1000 canadiense.
El reencuentro llega demasiado pronto para que la victoria
anterior funcione como una garantía. Musetti ya conoce la capacidad de reacción
de Jódar y tendrá la oportunidad de corregir lo que ocurrió en Washington. El
español, por su parte, deberá empezar de 0. Las condiciones son diferentes, el
torneo tiene otra categoría y la proximidad entre ambos partidos convierte el
análisis táctico en un ejercicio mucho más concreto.
Pero el contexto alrededor de Jódar sí ha cambiado.
En Washington perseguía su primera gran final sobre pista dura. En Canadá ya compite como No. 15 del mundo y como uno de los jugadores situados inmediatamente por detrás de la zona de acceso a Turín. Cada victoria empieza a tener una doble lectura: la del propio torneo y la de una carrera anual que ya no puede considerarse una curiosidad.
El madrileño ocupa el No. 11 de la PIF ATP Live Race To
Turin y está a 161 puntos del octavo puesto. La distancia es pequeña dentro de
una gira en la que quedan dos Masters 1000 norteamericanos, el US Open y buena
parte del calendario asiático y europeo de final de temporada. También
significa que cualquier avance puede alterar el orden y que los resultados de
los rivales directos tendrán un peso creciente.
La dificultad será mantener el nivel durante meses, no
durante una semana.
Jódar no tiene la experiencia acumulada de quienes llevan años manejando esta parte del calendario. Tampoco ha vivido todavía una temporada completa con la obligación de defender una posición tan alta, encadenar grandes torneos y gestionar la recuperación entre continentes. Sus 19 años aparecen aquí como una fuente de ilusión, pero también como el recordatorio de todo lo que sigue aprendiendo.
Eso hace que la Race tenga un significado especial.
Clasificarse para las Nitto ATP Finals en el primer año como profesional sería una irrupción extraordinaria, pero la propia posibilidad ya mide el tamaño de su temporada. Jódar no necesita llegar a Turín para validar lo construido. Ha pasado de estar fuera del Top 500 a ser No. 15, ha ganado un título, ha llegado a una final ATP 500 y ha alcanzado los cuartos de final en dos Masters 1000 y en Roland Garros. El billete para noviembre sería una consecuencia monumental, no la única manera de considerar exitoso el camino.
Su mejor argumento es que ha ido respondiendo cada vez que
el calendario le ha presentado una superficie o un escenario nuevos. Lo hizo
sobre tierra. Lo hizo en su primer Wimbledon profesional, donde alcanzó la
tercera ronda. Y lo está haciendo ahora en pista dura, enlazando la final de
Washington con una victoria en su debut en Canadá.
Musetti será la siguiente medida.
Hace unos días, Jódar necesitó remontarle para seguir abriendo puertas en Washington. Ahora volverá a tenerle delante con el Top 15 ya asegurado y Turín mucho más cerca. La temporada del madrileño ha avanzado tan deprisa que los objetivos que parecían reservados para el futuro empiezan a aparecer en el presente.
Hace 12 meses trataba de acercarse al Top 500. Hoy, cada
partido puede acercarle a las Nitto
