Operación relámpago. Así podría titularse el paso de Iga Swiatek (2ª) por el Rod Laver Arena en los octavos de final del Australian Open.
Es que apenas pasó 72 minutos en la cancha central del predio ubicado en
Melbourne en su duelo ante la local Maddison Inglis (168ª; Q), a quien superó
por 6-0 y 6-3.
Swiatek avanzó de ronda en el Australian Open.
Sobria, sin gesticular demasiado ni exhibir sus emociones,
la polaca silbó bajito, desplegó todos sus recursos tácticos y técnicos y
avanzó de ronda con rapidez para ahorrar energía de cara a los compromisos
decisivos.
Swiatek arrasó en el primer set: no permitió oportunidad
alguna de reacción. Sólida desde el servicio, no concedió ni una sola chance de
break y aprovechó cada ocasión que tuvo para marcar diferencias. Todo ocurrió a
una velocidad que no invitaba al debate. Por 33ª vez en un Major (6ª en la
tabla de las que más lo lograron), ganó un set por 6-0.
En el comienzo del segundo parcial dejó entrar mínimamente en partido a Inglis, que con el apoyo ensordecedor de la hinchada australiana consiguió romper el saque en el primer game para salir del cero. Pero aquel fue apenas un fugaz pasaje: acto seguido se restableció la jerarquía.
De hecho, se notó la diferencia de ranking y de experiencia.
Swiatek buscó acortar los puntos, aunque también se quedó con los rallies más
largos cuando la situación lo pedía. Se mostró activa de piernas, leyó las
trayectorias y anticipó los golpes de su rival con naturalidad. Salvo por un
puñado de errores no forzados (terminó con 12), la seis veces campeona de Grand
Slam -aún pendiente de conquistar Australia- mostró firmeza en todas las
facetas del juego.
Con esta victoria, accedió a los cuartos de final, instancia en la que se enfrentará a Elena Rybakina (5ª). El historial entre ambas favorece a la europea por un ajustado 6-5.
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