En el torneo ATP 250 de Mallorca, sobre césped, el español quedó más cerca de su primer título ATP.
Alejandro Davidovich Fokina ha vuelto a demostrar que su
tenis puede poner en aprietos a cualquiera en el circuito. En el torneo ATP 250
de Mallorca, sobre césped, el español firmó una de esas actuaciones que
confirman su potencial al batir con autoridad a un especialista como Grigor
Dimitrov.
Con un 6-3 y 6-3 incontestable, el de Málaga (25° y segundo favorito) selló su boleto a las semifinales de un certamen que se disputa en casa y donde vuelve a encenderse la gran asignatura pendiente de su carrera profesional.
Resulta un verdadero enigma que un jugador con su repertorio, que supo irrumpir en el Top 15 del ranking mundial y disputar la final del Masters 1000 de Montecarlo en 2022, todavía no haya podido inaugurar su palmarés en el circuito ATP.
El verdadero desafío para Davidovich de cara a lo que resta de la semana no será tenístico, sino mental. En las canchas mallorquinas se le presenta el escenario ideal para romper el maleficio y transformar esa eterna búsqueda de su primer título ATP en una realidad tangible ante su público.
Mientras tanto, fue buena la semana del búlgaro. La fatídica
lesión en su pectoral derecho le pasó más factura de la cuenta al 164°, quien
poco a poco recupera su mejor versión y continúa en marcha el operativo
regreso, con David Nalbandian como coach.
Prácticamente sin éxitos desde su inesperado retiro en pleno
batacazo ante el italiano Jannik Sinner (1°) en Wimbledon 2025, el nacido en
Hoskovo, de 35 años alcanzó dos victorias consecutivas en el circuito ATP por
primera vez desde julio de 2025, cuando avanzaría hasta octavos de final del
Grand Slam británico al dejar en el camino a Yoshihito Nishioka, Moutet y
Sebastian Ofner.
De esta manera, se metía entre los ocho mejores de una
competencia por primera ocasión desde el Masters 1000 de Monte-Carlo 2025,
regresó virtualmente al Top 150 de la clasificación al adueñarse de 50 puntos y
escalar hasta el 146° peldaño.
