El antiguo No. 9 del mundo cuelga la raqueta
Roberto Bautista Agut conquistó 12 títulos ATP Tour a lo
largo de su carrera.
“Es ley de vida. Ha llegado el momento, porque así lo
siento”. Con la mirada convencida, la voz firme y una leve sonrisa, Roberto
Bautista Agut no duda en confirmar en ATPTour.com que da por cerrada una de las
carreras más regulares del circuito en las dos décadas más recientes. El
español, que había anunciado que esta temporada sería la última que jugaría
como profesional, ha puesto punto final a su aventura con 38 años este domingo,
12 de julio de 2026.
En el raquetero de méritos carga con más de 700 partidos ATP
Tour a sus espaldas, con un índice de victorias y derrotas Infosys ATP de
436-302. En su palmarés exhibe 12 títulos y once finales más. Y el PIF ATP
Rankings lo vio ascender hasta el No. 9 del mundo. Después de labrar uno de los
historiales más brillantes del tenis español, dieciocho temporadas después de
su primer partido ATP Tour en Valencia 2009 su corazón le dicta un mensaje
claro: es la hora de parar.
“Llega un momento en el que el cuerpo y la cabeza dicen
basta”, continúa explicando el castellonense. “Hay que saber escucharse y
apartarse del circuito cuando toca. Creo que, además, físicamente no estoy como
estaba. Tal y como tengo el cuerpo, no puedo soportar cuatro o cinco partidos
por semana. Es el momento”.
Lo cierto es que el sabor amargo de la despedida contrasta
con la dulce sensación de mirar atrás y encontrar un espléndido legado. “Valoro
mucho la regularidad que ha tenido mi carrera, haber confeccionado el
calendario sin mirar el ranking y disfrutar de los puestos privilegiados del
ranking. Cuando echo la vista atrás valoro mucho más la dificultad de lo que he
conseguido”.
Esa regularidad de la que habla Bautista ha sido su seña de
identidad. Desde que ingresó en el Top 100 del PIF ATP Rankings por primera vez
el 13 de agosto de 2012, únicamente estuvo cuatro semanas fuera de este grupo
en 2024, hasta el pasado mes de mayo de 2026. “Llevo 16 años en el Top 100 y
diez de ellos prácticamente entre los 20 mejores, que es lo más complicado,
porque siempre hay lesiones, rachas difíciles e, incluso, dificultades a nivel
personal. Poder estar ahí durante tantos años creo que es el mayor logro de mi
carrera, haber podido estar durante diez años entre los 20 o 25 mejores del
mundo”.
Para estar arriba, entre los mejores, ha ido construyendo
una vitrina con más de una decena de trofeos ATP Tour, algo que sólo han
conseguido quince españoles en la Era Abierta. En ‘s-Hertogenbosch 2014 empezó
una colección que continuó hasta diez años después con su última copa en
Amberes 2024.
“Tenía el reto de ser Top 100, luego Top 50, más tarde Top
20 y, finalmente, Top 10. Me costó mucho trabajo, pero pude ir consiguiendo
metas. Gané un título en hierba, luego en tierra, quise ganar en pista dura y
también en indoor. Son retos que me iba planteando y que pude ir superando”,
señala.
El pasado 29 de junio, Bautista Agut encaró su último
partido. Fue ante Joao Fonseca en primera ronda de Wimbledon, el Grand Slam en
el que logró su resultado más destacado: semifinales en 2019.
“Recuerdo que venía jugando muy bien, había hecho semifinales en Halle 2018, pero me resbalé, me rompí el abdominal y me perdí Wimbledon”, relata el español. En su primer torneo sobre césped esa temporada, estaba a las puertas de la final cuando con 3-2 en el marcador se vio obligado a retirarse ante el croata Borna Coric por lesión.
Pero al año siguiente, el destino le había reservado uno de
los momentos más brillantes de su carrera. Precisamente, en el escenario en el
que no había podido competir una temporada antes. “Después de esa lesión y de
no poder estar en Wimbledon, al año siguiente hice semifinales. Son
curiosidades que tiene la vida del tenista”. Sólo Novak Djokovic en cuatro sets
logró detener su espectacular progresión en el All England Club.
Lo cierto es que a pesar de aquella dolorosa derrota,
Bautista pudo derrotar al campeón de 24 Grand Slam en tres ocasiones en su
rivalidad Lexus ATP Head2Head (3-9). Eso sí, a Roger Federer (0-9) y Rafael
Nadal (0-3) nunca pudo batirles. Sin embargo, jugar contra el Big 3 es una de
las experiencias más valiosas que guarda en su memoria.
“Creo que han sido los principales responsables de la mejora del circuito, en general. Ellos han llevado el nivel de tenis a una altura a la que nadie lo había logrado antes”, apunta. “La primera vez que me enfrenté a Rafa, Novak y Roger sentí el impacto de decir: ¡Uf! A ver cómo juego contra ellos. Las primeras veces que me enfrentaba a ellos era muy chocante por la velocidad, agresividad, nivel, físico y fuerza, que tenían. Fue impactante”.
Pero, ¿quién fue el más difícil? “Quizás, Rafa en Roland
Garros”, responde mientras sonríe. “Su efecto, el peso de su bola, que chocaba
contra tu raqueta... Si no la tocabas bien, le pegabas mordida porque venía con
mucho efecto. Su fuerza, su intensidad, cada uno era especial en su faceta. De
Novak sorprendía su manera de restar, cómo cerraba la pista y tapaba los
huecos. D. Roger, la velocidad, la anticipación y su variedad”.
“He vivido la época dorada del tenis, de muy alto nivel, de
unos Top 10 muy fuertes, los cuadros prácticamente no se abrían, han sido unos
años muy bonitos”, sentencia antes de emprender una nueva aventura lejos de las
pistas, junto a una familia que en los últimos tiempos también pudo disfrutar
de su tenis.

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