![]() |
Imagen basada en unos de mis cuadros. |
Málaga, 1 de julio de 2026
Por Jorge Mir Mayor
Hay un gesto muy sencillo, pero con mucho significado: inclinarse delante de otra persona. No es un gesto de debilidad. No es sentirse menos. Es una forma de decir: “No soy superior a ti. Te respeto.”Y creo que el tenis necesita mucho de eso.
En una pista todos queremos ganar. Eso es normal. El tenis
es competición, carácter, esfuerzo y ambición. Un jugador debe querer ganar con
todas sus fuerzas. Pero querer ganar no significa perder el respeto.
Se puede competir al máximo y respetar al rival. Se puede
luchar cada punto y aceptar una corrección. Se puede tener carácter y no
dejarse dominar por el ego.
He visto muchas veces que el mayor problema de un jugador no
está al otro lado de la red. Está dentro. Se llama ego.
El ego hace que un jugador no escuche. Que piense que siempre tiene razón. Que desprecie a un rival porque cree que juega peor. Que busque excusas cada vez que pierde. Que confunda confianza con soberbia. Y cuando el ego manda, el aprendizaje se detiene.
Para mí, la humildad no hace débil a un tenista. Al
contrario. Un jugador humilde acepta que puede mejorar. Escucha al entrenador.
Respeta al árbitro, aunque pueda equivocarse. Cuida la pista. Valora al rival.
Y entiende que ganar no le hace superior a nadie.
Ser humilde no es bajar la cabeza por miedo. Es no levantarla demasiado por orgullo.
Quizá antes de entrar a una pista todos deberíamos hacer una pequeña inclinación, aunque solo fuera por dentro. No para sentirnos menos. Sino para recordar que el tenis también empieza por el respeto.
Saludos. Jorge Mir Mayor

